Martín Kohan: “Se puede estar en desacuerdo con las ideas de Borges y a la vez fascinarse con su literatura”
“¿Cómo escribir después de Borges?”, se pregunta y nos pregunta en esta charla con LA GACETA el escritor Martín Kohan, quien recientemente publicó Lo que entiendo por Borges. “Es un escritor intensamente vinculado a referencias de alta cultura…pero al mismo tiempo hay en él una fuerte presencia de lo popular”, afirma.
Por Alejandro Duchini
Para LA GACETA - BUENOS AIRES
-A fines del 2025 publicaste Argentinos a las cosas (Planeta); y ahora dos juntos: el ensayo Lo que entiendo por Borges (Ediciones Godot) y la novela La separación (Anagrama). ¡Sos una máquina de escribir!
-Agradezco lo de máquina de escribir. El de Borges es una recopilación de artículos que fui escribiendo a lo largo de los años y otros que escribí especialmente para esta ocasión; y la novela, si bien sale ahora, la habré terminado hace un año. Mi relación con la escritura es bastante simple. No escribo bajo presión ni con fecha de entrega. Escribo cuando tengo ideas, si es que las tengo, y ganas, si es que las tengo. Se ve que tengo muchas ganas. En el caso de las novelas, me doy cuenta de que cuando escribo entro en una relación muy intensa con la escritura, en el sentido de que no me lleva tanto tiempo. Tiene que ver con que cuando empiezo a escribir las decisiones formales de la trama ya están pensadas, más allá de que surjan cosas que uno no pueda anticipar.
-En Lo que entiendo por Borges hay varios textos del Borges antiperonista. ¿Qué lectura hacés de eso?
-Justamente me parece que ahí Borges marca algo muy reconocible. Porque a la vez, siendo alguien tan inteligente, en ese punto hay una premisa que no era necesario revisar. O sea, era lo dado. El Borges de juventud, el de los años 20, ideológicamente era muy diferente, incluso opuesto, al que iba a terminar siendo. Borges le dedica un poema a la Revolución rusa en su juventud, pero en los años 30 se produce en él un cambio fuerte y cuando llega el peronismo ya tiene otra dirección, la de una lógica del antiperonismo como fundamento, que es algo así como decir “si es contra el peronismo cualquier cosa vale”. Ese es el mecanismo que da cuenta del Borges que celebra los golpes del 55 al 76. A eso hay que agregar que Borges tenía una fascinación por lo militar, lo castrense.
-¿En qué medida te incide que el Borges antiperonista o promilitar esté en tus antípodas ideológicas?
-En nada. Porque si solo lograra entusiasmarme literalmente con escritores con los que comparto las ideas, mi universo de lectura se restringiría dramáticamente. Incluso hay escritores con los que puedo tener una afinidad ideológica más evidente y eso no supone un interés literario que vaya en la misma dirección. Lo que se pone en juego en un texto no queda reducido nunca, por eso la literatura es tan interesante y por eso el papel activo de los lectores nunca se reduce a las intenciones del autor. Por eso es tan extraordinario leer. Porque al leer se trazan recorridos no previstos por el escritor y se van a encontrar líneas de sentido no advertidas por el escritor. La idea no es separar obra de autor, sino entender las maneras de leer un texto. Porque leer un texto no es atenerse a lo que el autor quiso decir en sentido estricto. Nunca lo que decimos responde estrictamente a la intención de lo que se quiere decir. Siempre se dice al mismo tiempo más de lo que se quería decir y menos de lo que se quería decir. Pero sobre todo se dice más de lo que se quiere decir. O sea que sí se puede estar en desacuerdo con las intenciones o las ideas de Borges y a la vez fascinarse con su literatura.
-¿Borges fue un escritor demasiado culto?
-Borges es un escritor intensamente vinculado a referencias de alta cultura, de sofisticación cultural, con referencias culturales europeas, claro que sí. Pero al mismo tiempo hay en él una fuerte presencia de lo popular. Hay una dimensión de lo argentino muy fuertemente plasmada en la literatura de Borges. En sus textos está lo argentino y está lo popular. Si leemos “Hombre de la esquina rosada” queda claro que la suya es una literatura ligada al universo popular. Me parece que hay una diferencia grande entre clasificar y reducir.
-¿Cuánto admirás o cuánto te marcó Borges?
-Fue de los que más me marcó. En las lecturas de Borges siempre se agrega la dimensión literaria. Vos podés leer libros muy buenos, que te gusten, pero en Borges se suma la literatura misma. Con Borges se agrega esa otra dimensión. Y cuando hay un escritor así, ese escritor parece ocuparlo todo. ¿Cómo escribir después de Borges? ¿Cómo seguir? ¿Cómo resolver a Borges? La literatura de Borges funciona como un universo literario, parece un todo.
© LA GACETA
PERFIL
Martín Kohan (Buenos Aires, 1967) ha publicado, entre otras novelas, Dos veces junio, Museo de la Revolución, Ciencias Morales, Fuera de lugar y Confesión; y, entre otros ensayos, El país de la guerra, Ojos brujos, 1917, La vanguardia permanente y Argentinos, ¡a las cosas!. Enseña Teoría Literaria en la UBA y Narrativa Argentina en la Universidad Nacional de las Artes.










