Tener una guía de uso responsable de las pantallas es saludable para el entorno familiar

El uso del celular por la noche es la problemática de punta que enfrentan los padres, pero a veces ellos mismos no aportan con el ejemplo.

Tener una guía de uso responsable de las pantallas es saludable para el entorno familiar
Hace 5 Hs

Resumen para apurados

  • La SAP aconseja hoy a las familias argentinas limitar el uso nocturno de pantallas para mejorar el descanso de los menores, ante los efectos dañinos de la luz azul en el sueño.
  • Para lograrlo sin conflictos, se sugieren estrategias como cargar los celulares fuera del cuarto, usar despertadores clásicos y que los padres den el ejemplo con sus hábitos.
  • La adopción de un pacto de convivencia digital mejorará la dinámica familiar y el bienestar físico, sentando las bases para una relación más saludable con la tecnología.
Resumen generado con IA

El uso de pantallas es uno de los mayores desafíos en la dinámica familiar actual, y abordarlo con un plan estructurado, pero flexible, marca una gran diferencia. Centrando el conflicto en el celular, la pantalla más usada, su uso por las noches tiene puntos de insalubridad altos. Ese hábito, malo ciertamente, suele asociarse a los integrantes de menor edad del núcleo familiar. 

Si bien es una interpretación atinada de la realidad, un uso responsable del teléfono por la noche no es una tarea que los adolescentes deban afrontar solos; los padres deben ser modelos a seguir del comportamiento que quieren ver en sus hijos adolescentes.

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) aborda este tema de manera muy firme. En su “Guía de uso de pantallas para las familias”, la SAP insiste específicamente en evitar el uso de dispositivos durante la hora previa a acostarse y retirar su presencia de los dormitorios. Coinciden plenamente con los neurólogos en que el cerebro interpreta esa luz como "es de día", frenando la melatonina y arruinando la calidad del descanso (tanto en chicos como en adultos).

Las estrategias

Ahora bien, la cuestión es cómo modificar la situación sin conflicto, sin confiscar el teléfono. Primero, hay que tener paciencia, porque de lograrlo, será de manera progresiva. Algunas estrategias prácticas y de consenso son:

- Estación de carga común (fuera del cuarto): En lugar de "te saco el celular", el acuerdo es "los teléfonos duermen en la cocina/living". Se instala un cargador múltiple en un espacio común. Al irse a la cama, todos (adultos incluidos) dejan el teléfono cargándose ahí.

- El regreso del despertador clásico: La principal excusa de grandes y chicos para tener el celular en la mesa de luz es: ‘lo necesito de alarma’. Comprar despertadores analógicos o digitales tradicionales para los cuartos elimina este argumento de raíz.

- Graduación del estímulo (ir de más a menos): Si el cambio es muy brusco, se puede empezar por acordar que, una vez en la cama, el celular solo se puede usar para contenidos de audio (un pódcast, música tranquila, un audiolibro) con la pantalla dada vuelta o apagada. Así se elimina el estímulo visual y el scrolling infinito de las redes, que es lo que más activa el sistema de alerta.

- Configuración de las "Zonas de tregua" en el dispositivo: Utilizar las herramientas nativas del teléfono (como el modo "Bienestar Digital" en Android o "Tiempo de uso" en iOS). Se puede programar para que, a partir de cierta hora, la pantalla se ponga en blanco y negro (lo que la vuelve aburridísima para el cerebro) y entre en modo "No molestar", bloqueando notificaciones.

Para que la escena clásica de esta época deje de ser toda la familia en la cama, cada uno iluminado por la luz azul de su pantalla antes de cerrar los ojos, los pediatras argentinos remarcan que el ejemplo de los adultos es el pilar fundamental. Negociar un "pacto de convivencia digital" funciona mucho mejor que imponer una regla; si los chicos ven que los padres también dejan el dispositivo en la estación de carga, el hábito se naturaliza.

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