“Me dijeron que en el Reino del Revés / Nada el pájaro y vuela el pez / Que los gatos no hacen miau y dicen yes / Porque estudian mucho inglés”, es una de las joyas escritas por la inolvidable María Elena Walsh y que se parece mucho, mucho a la realidad que viven quienes habitan nuestra provincia. Al menos en lo que a la economía se refiere. Mientras la nación hace saber que baja la inflación, según la medición del INDEC, y se sitúa en el 2,1% que es el tope de la actualización de los salarios que se fijan por este índice no ocurre lo mismo con los aumentos y ajustes en servicios ya que estamos habituados a que en el mejor de los casos sean “sólo” del doble o del triple. Y que se disparan aún más si tomamos como referencia al transporte público de pasajeros donde parece que los empresarios, gente sufrida si los hay, exigen aumentos muy por encima de lo que pueden soportar los escuálidos bolsillos de los pasajeros pletóricos de pelusas y de migas. Otro tanto ocurre con quienes se quejan porque cayeron las ventas y anticipan un final apocalíptico para sus negocios. Se quejan pero no toman la determinación de dar un corte definitivo a sus pesares invirtiendo “lo poco que les queda” de su patrimonio en otros negocios mucho más rentables. ¿Sabrán que los asalariados y ni hablar de los jubilados deben optar por alimentarse, pagar servicios y medicamentos porque el dinero les alcanza sólo unos diez días y no pueden quejarse a nadie? Y parece que no.
Jorge C. Alvarez
jorgeal55@protonmail.com







