Apple supo enseñarnos cómo era hablarle a un asistente que parecía hacerlo todo, o casi todo. Siri daba la hora, abría aplicaciones, reproducía música. Pero todas esas funciones hoy parecen obsoletas ante el avance que vimos en los últimos años con los modelos de inteligencia artificial generativa. Los nuevos asistentes envían correos, acomodan el calendario, editan fotos y son capaces de mantener una conversación con voz conectada con datos de la web. Si queremos saber algo ya no tipeamos: hablamos.
Siri no puede hacer eso. Quedó obsoleta frente al avance de otras interfaces presentes en los teléfonos que tienen Android como sistema operativo. Sea el propio Google, Samsung o bien Xiaomi, la competencia de Apple se movió rápido para llevar el potencial de la IA al bolsillo de los usuarios, una tecnología que hoy ya está integrada en vehículos, parlantes o televisores.
Apple está pagando el costo de su incapacidad de reacción, y lo está haciendo literalmente. En las últimas semanas, la compañía se enfrentó a una enorme demanda colectiva que la acusaba de publicidad engañosa en relación con sus funciones de IA, promocionadas bajo el nombre de “Apple Intelligence”. Según los abogados de los compradores, Apple emprendió esta agresiva campaña publicitaria con el objetivo de alcanzar a empresas como OpenAI y Anthropic en la carrera tecnológica, vendiendo como una innovación revolucionaria capacidades de IA que no existían y que podrían tardar años en desarrollarse.
Entre las principales quejas se encontraba la promesa de una versión mejorada de Siri que actuaría como un asistente personal de IA completo. Sin embargo, teléfonos como el iPhone 16 se entregaron a los consumidores sin estas herramientas, y la prometida actualización del asistente de voz nunca llegó a los dispositivos. Es más, estas funciones no estarían disponibles en modelos estándar como el iPhone 15, sino que había que optar por la versión Pro o bien saltar a la generación 16 en adelante. Es decir, para tener estas supuestas funcionalidades, los usuarios tenían que pagar más. Para resolver estas demandas, Apple llegó a un acuerdo en un tribunal federal de California en el que se comprometió a pagar un total de 250 millones de dólares, aunque la compañía no admitió haber cometido ninguna irregularidad.
Hoy, si alguien quisiera un teléfono que realmente tenga IA entre sus prestaciones de forma nativa debería elegir Android. Su integración reciente con Gemini le permite ofrecer un sistema donde el dispositivo deja de ser una herramienta pasiva para convertirse en un agente proactivo y autónomo. A través de funciones impulsadas por este modelo de IA, el teléfono es capaz de comprender el contexto visual de la pantalla y gestionar tareas complejas, como realizar compras o redactar mensajes coherentes sin intervención manual constante. Además, puede entender lo que observa la cámara a través de Gemini Live y conectarse con los datos personales a través de Personal Intelligence. De esa manera, los correos, contactos, calendarios y tareas también son una fuente de conocimiento para el asistente. El resultado de la IA es más preciso, personal y todavía está por llegar una versión mejorada llamada “Gemini intelligence”.
Lejos de ser una opinión, esta superioridad de Gemini es un dato validado por la propia Apple, que decidió finalmente asociarse con Google para crear una Siri mejorada. El resultado de este acuerdo estaría a punto de revelarse. Y es que esta semana se celebra la esperada Conferencia Mundial de Desarrolladores de Apple, un evento en el que se espera que la gran protagonista sea la tan retrasada y prometida renovación de Siri. Tras la polémica por sus promesas incumplidas, la compañía planea presentar una versión más inteligente, conversacional y capaz de comprender el contexto para gestionar tareas de varios pasos, todo ello impulsado por la tecnología de Gemini.
La conferencia además tendrá un tono muy especial, ya que marcará la última WWDC de Tim Cook como director ejecutivo de Apple antes de ceder oficialmente el liderazgo a John Ternus a finales de este año. Será la oportunidad de despedirse con la promesa cumplida de darles a sus usuarios una verdadera “Apple Intelligence” capaz de editar fotos, integrar la cámara y desplegar un supuesto agente centrado en los datos de salud.
Hasta ahora, los usuarios de Apple tuvieron paciencia y optaron por quedarse en su ecosistema bajo la premisa de que la compañía les ofrecería un servicio con la calidad, el diseño y la seguridad a los que los tiene acostumbrados. ¿Pero cuánto más pueden esperar? Lo sabremos en estos días y, sobre todo, en la reacción del mercado. Para Apple, esta WWDC ya no se trata de lanzar el próximo gran objeto de deseo, sino de demostrar que su ecosistema todavía es capaz de mantener el ritmo de un mundo que quizás ya agotó su paciencia. La ventana de reacción se está cerrando, y para Apple, el margen de error es igual a cero.








