Teatro: “Las reencarnadas” retoma un hecho histórico de 1610 para traer a sus víctimas al presente

Volver a la vida para consumar una venganza.

PROPUESTA. “Las reencarnadas”, escrita y dirigida por Ernesto Ocky.
PROPUESTA. “Las reencarnadas”, escrita y dirigida por Ernesto Ocky.
Hace 6 Hs

En 1610, cuatro mujeres fueron acusadas de brujería y quemadas vivas en Zugarramurdi, España. Cuatro siglos después, regresan a un presente muy distinto con ayuda de una medium para llevar a cabo una venganza. Este es el argumento de “Las reencarnadas”, la obra escrita y dirigida por Ernesto Ocky que se presentará hoy a las 21 en Puerto Libertad (Las Piedras 1.850), dentro del ciclo de Teatro del NOA. El elenco llega desde Santiago del Estero y está integrado por Sandra Camiletti, Emilse Suárez Roldán, Patricia Moyano, Virginia Luna Enríquez y Laura Navarrete.

“Me atrapó el contraste entre un hecho histórico terrible y la posibilidad de imaginarlo de otra manera: ¿qué hubiera pasado si estas mujeres no hubieran desaparecido para siempre, si hubieran podido volver para contar su versión y confrontar a quien las condenó? La historia me dio la posibilidad de jugar con el tiempo, con la memoria, con la justicia poética y, sobre todo, crear personajes muy distintos entre sí que se encuentran en circunstancias extraordinarias. La obra es un viaje que mezcla humor, ironía y drama”, le dice el director a LA GACETA.

La construcción partió del contexto histórico para darle verosimilitud a los personajes, pero luego le dio paso a la imaginación a partir de una pregunta: ¿qué pasaría si estas mujeres regresaran siglos después? “Construí escenas que mezclan diálogo, acción y situaciones imposibles, respetando la esencia de cada personaje, dentro de la libertad de la ficción teatral. La puesta final fue un proceso de construcción colectiva, que aún sigue, porque en cada ensayo y en cada función descubrimos nuevas formas de enriquecerla”, admite.

- ¿Lo feminista aparece como eje dramático?

- Se toman mujeres de perfiles muy diferentes entre sí, estereotipados teatralmente: la psicóloga clasista, la verdulera confianzuda, la feminista torpe y la empresaria poderosa, y las pone juntas en una situación imposible. Lo que surge es la interacción entre sus personalidades, sus conflictos y sus diferencias. Que algunas cuestionen o no el mundo desde su perspectiva no convierte a la obra en un manifiesto político ni ideológico de ningún tipo: lo que buscamos es dramatizar (secuencialmente) las diferencias, la convivencia, las incomodidades, la rivalidad y finalmente la complicidad entre estas mujeres reencarnadas.

- ¿La persecución a la mujer es una constante de los tiempos?

- La intención es dramatizar una historia intensa, con tensiones y conflictos humanos, no hacer un análisis histórico-general. La persecución sirve como motor dramático, como disparador de la trama y de la venganza, no como declaración sobre la historia de la humanidad. No soy historiador, sociólogo ni antropólogo; una respuesta mía nada la relaciona con esta puesta en escena.

- ¿Qué implica la venganza en esta obra?

- Es un recurso dramático para que el público se divierta, se sorprenda y se enganche con la historia. Es un juego teatral y narrativo, no es literal ni moralizante; es el mecanismo que mueve la acción, genera humor, tensión y momentos sorprendentes.

- ¿La ficción permite sublimar deseos?

- Totalmente, nos da la posibilidad de explorar lo imposible, de cumplir deseos que en la realidad serían inalcanzables y de jugar con emociones y situaciones para que el público se ría, se emocione o se sorprenda.. El arte es una forma de sublimación y el teatro es una manifestación artística. En esta obra, la reencarnación, la venganza y el enfrentamiento con el inquisidor son formas de sublimar fantasías colectivas de justicia, humor y creatividad, siempre dentro del marco del arte en general y del teatro en particular.

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