Resumen para apurados
- Un estudio de la UCA y Conciencia revela que el 82,3% de los educadores de secundaria en Argentina señala a la desmotivación estudiantil como el principal problema actual.
- La investigación detalla desafíos como el ausentismo, el rechazo a eliminar la repitencia y la baja participación familiar, afectando más a las escuelas públicas y vulnerables.
- Los educadores reclaman más autonomía, metodologías activas y el uso pedagógico de la tecnología para transformar la escuela media mediante reformas adaptadas a cada contexto.
La falta de motivación e interés de los estudiantes frente a las propuestas de enseñanza aparece como una de las principales problemáticas entre los alumnos de las escuelas secundarias. El 82,3% considera que se trata de un problema importante y el 56,8% lo ubica entre los tres más prioritarios. Este problema se consolida como uno de los grandes desafíos para la escuela secundaria actual, que atraviesa de manera transversal a las instituciones, independientemente de su gestión, estructura social o ubicación geográfica. Así lo indicaron el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) y la Asociación Conciencia al presentar el informe técnico “Repensar la escuela secundaria: Problemas, resistencias y reformas posibles desde la mirada de docentes y directivos”.
Las inasistencias estudiantiles aparecen como la segunda problemática identificada: el 73,8% las considera un problema importante, porcentaje que asciende al 79% en las escuelas de gestión estatal. A ello se suma el ausentismo docente, mencionado por el 43,9% de los trabajadores de la educación –casi uno de cada dos educadores– y con mayor incidencia en instituciones estatales (49,5%) y de nivel socioeconómico (NSE) bajo (47,3%), acota el reporte al que accedió LA GACETA.
La cantidad de alumnos influye de manera significativa en la percepción de problemas y en la valoración de los cambios recientes en el régimen académico, los sistemas de evaluación, entre otros. Las escuelas más pequeñas (<100 alumnos) presentan menores niveles de desmotivación docente, o de dificultades asociadas a la articulación entre asignaturas o a la disponibilidad de materiales, con brechas que superan los 10 puntos respecto de las instituciones más grandes. Asimismo, tienden a valorar positivamente las reformas implementadas en los últimos años, mientras que las escuelas con mayor matrícula muestran posiciones más críticas. Esto sugiere que las escuelas más pequeñas parecen contar con mayores márgenes de adaptación institucional frente a los desafíos educativos. El estudio reúne los resultados de una encuesta nacional aplicada en 2026, que alcanzó a 1.148 educadores en alrededor de 750 escuelas secundarias de la Argentina, con el objetivo de relevar sus percepciones sobre el estado actual del sistema educativo, los cambios recientes y los desafíos de transformación de la escuela secundaria argentina.
Si bien predomina una postura crítica sobre el reemplazo de la repitencia por un sistema de aprobado de materias -el 60,8% de los educadores se manifiesta en desacuerdo con la medida, especialmente docentes–, las posiciones varían según el contexto y el perfil de las escuelas. El nivel de apoyo, que alcanza el 28,7% en términos generales, aumenta en las más pequeñas y, especialmente, en aquellas de menor NSE (37,3% Bajo frente al 17,1% Medio-alto). El hecho de que casi un tercio del personal educativo todavía apoye esta medida muestra que el debate sobre la repitencia continúa abierto.
Según el diagnóstico académico, el 65,2% del personal educativo se muestra "algo" o "totalmente" de acuerdo con la implementación de una prueba nacional estandarizada y opcional al finalizar la escuela secundaria, orientada a evaluar aprendizajes en lengua, matemática, ciencias naturales y sociales. El apoyo a la medida se mantiene elevado y relativamente homogéneo entre modalidades, cargos y tipos de gestión, consolidándose como una de las propuestas con mayor consenso dentro del sistema educativo.
La posibilidad de ampliar la autonomía institucional de las escuelas genera expectativas positivas: el 91% del personal educativo identifica al menos un área que podría mejorar a partir de ello. El mayor consenso se concentra en las prácticas educativas vinculadas al mundo del trabajo, donde el 72% considera que una mayor autonomía tendría efectos positivos. Este resultado expresa una demanda transversal por propuestas más flexibles y adaptadas a los contextos sociales y productivos de cada escuela.
Sin embargo, en las escuelas de menor NSE aparecen mayores dudas y preocupaciones frente a algunas dimensiones de la autonomía institucional. Esto podría estar reflejando una mayor cautela frente a la posibilidad de contar con menos herramientas o recursos para abordar problemáticas características de contextos de mayor vulnerabilidad social.
El rol de las familias en la escuela
El informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina contempla que el 58,2% percibe un bajo nivel de involucramiento de las familias en las trayectorias educativas de los estudiantes, proporción que asciende al 73,1% en escuelas de NSE bajo y al 63,7% en las de gestión estatal. Esta percepción convive con una postura crítica respecto a la posibilidad de crear un Consejo de Padres/Madres que tenga poder de decisión en las decisiones institucionales: el 47,5% se manifiesta en desacuerdo con su intervención en la definición y desarrollo del Proyecto Educativo Institucional (PEI) y el 70,6% rechaza su posible participación en la selección de equipos directivos.
Pese a que se reconoce un déficit de acompañamiento familiar, persisten límites sobre el rol que las familias deberían ocupar en decisiones consideradas propias de la gestión y la autonomía profesional de las escuelas.
Los investigadores que dirigieron el trabajo, Silvina García Tobar, Teo Saralegui e Ianina Tuñón observan un amplio consenso en torno a la necesidad de avanzar hacia propuestas pedagógicas más participativas y centradas en los estudiantes. El 74,2% considera que debería profundizarse el uso de metodologías activas en la enseñanza secundaria y el 62,1% sostiene que la currícula oficial limita, en alguna o gran medida, la introducción de innovaciones pedagógicas en el aula. También predomina una mirada favorable hacia la incorporación de las TIC: frente al debate sobre los celulares, la opción más favorable es su integración pedagógica (41,6%), por encima de la prohibición o la restricción. Estos resultados reflejan una demanda extendida por modelos de enseñanza flexibles, contextualizados y adaptados a nuevas formas de aprendizaje.
El informe muestra que las percepciones de los educadores varían significativamente según la región, el tipo de gestión, el nivel socioeconómico de la escuela, el tamaño institucional, el cargo ocupado y la antigüedad docente. Esta heterogeneidad sugiere que los desafíos y posibles soluciones requieren abordajes diferenciados según los contextos institucionales y territoriales.







