11 Julio 2002 Seguir en 
TEHERAN.- Un veterano clérigo liberal iraní lanzó un ataque sin precedente contra la injusticia social, política y económica en su país y cargó duramente contra el líder supremo, ayatollah Ali Jamenei, la figura más poderosa de Irán. El también ayatollah Jalaleddin Taheri, firme seguidor del presidente reformista Mohammad Jatami, expuso sus críticas en una carta de renuncia como líder de las plegarias del viernes en la ciudad central de Isfahan. En la carta abierta el ayatollah ataca al poder religioso de Irán, al que definió como un sistema corrupto, hipócrita y represivo que los conservadores utilizan en su propio beneficio. "No puedo cerrar los ojos ante la pena y el sufrimiento de la gente, el colapso de los valores y la destrucción de la espiritualidad islámica", afirma.
La agencia oficial iraní IRNA informó que Taheri argumentó su avanzada edad y su debilidad como razones para su renuncia como predicador en Isfahan, puesto que mantuvo durante 30 años. Sin embargo, las razones de este influyente líder religioso chiíta van mucho más lejos, ya que calificó a los órganos religiosos de bandas mafiosas y los acusó no sólo de paralizar la política reformista del gobierno sino también de encarcelar a periodistas liberales y disidentes. Sus críticas están dirigidas al aparato judicial y al Consejo Guardián -un cuerpo senatorial de mayoría conservadora-, cuyos miembros son designados por líderes religiosos islámicos, y que usan su considerable poder para bloquear iniciativas de Jatami, elegido democráticamente. (TELAM-Reuter)
La agencia oficial iraní IRNA informó que Taheri argumentó su avanzada edad y su debilidad como razones para su renuncia como predicador en Isfahan, puesto que mantuvo durante 30 años. Sin embargo, las razones de este influyente líder religioso chiíta van mucho más lejos, ya que calificó a los órganos religiosos de bandas mafiosas y los acusó no sólo de paralizar la política reformista del gobierno sino también de encarcelar a periodistas liberales y disidentes. Sus críticas están dirigidas al aparato judicial y al Consejo Guardián -un cuerpo senatorial de mayoría conservadora-, cuyos miembros son designados por líderes religiosos islámicos, y que usan su considerable poder para bloquear iniciativas de Jatami, elegido democráticamente. (TELAM-Reuter)







