Nuevas denuncias de fraude de empresas derrumban a Wall Street

Otra firma en la mira.Ni los anuncios de Bush pudieron calmar a los mercados, que cayeron a niveles no vistos en mucho tiempo. También las Bolsas europeas se vinieron abajo.

SIEMPRE JUNTOS. Bush y Cheney comparten políticas de Estado y también problemas de otros tiempos.
SIEMPRE JUNTOS. Bush y Cheney comparten políticas de Estado y también problemas de otros tiempos.
11 Julio 2002
NUEVA YORK.- La Bolsa de Wall Street ignoró el discurso del presidente George W. Bush sobre la moralización de la gestión empresarial y se desbarrancó ayer a niveles no vistos desde 1997. Para acentuar más todavía el pánico de los inversores, apareció una demanda por presuntas manipulaciones contables del mismo vicepresidente estadounidense Dick Cheney. A ello se sumó la apertura de una investigación contra la telefónica Qwest.
En ese panorama, el Dow Jones industrial, principal indicador de Wall Street, perdió un 3,11% y se ubicó en su nivel más bajo desde setiembre. El índice compuesto del Nasdaq volvió a su marca más baja en más de cinco años, con una pérdida del 2,54%. Por su parte, el índice Standard and Poor?s 500, más representativo de la tendencia general, retrocedió un 3,4% y cerró en su nivel más bajo en cuatro años.
En tres jornadas consecutivas de descenso, la Bolsa borró -y con creces- el alza espectacular del viernes, cuando el Dow Jones ganó 3,5% y el Nasdaq 5%. Según inversores, hubiera sido exagerado esperar que Bush pudiese restaurar la confianza con un chasquido de sus dedos. Los mercados ya habían retrocedido a pesar de las firmes declaraciones de Bush del pasado martes, realizadas simbólicamente en la zona de Wall Street. También las Bolsas europeas cerraron en baja, demostrando que las promesas de Bush no sirvieron para que los inversores recuperaran su confianza en el mercado. Bush anunció más presión contra los presidentes de empresas deshonestos, además de la duplicación de las penas de prisión por delitos empresariales, y también un aumento del peso del Estado, con la creación de una súper brigada financiera encargada de rastrear a los criminales.

Sin respiro
Pero Wall Street sigue bloqueada por incesantes revelaciones de manipulaciones y fraudes contables. El propio Bush registra antecedentes oscuros como empresario, y ayer otra sombra de sospecha alcanzó a Cheney, tras una demanda de la organización conservadora anticorrupción Judicial Watch. Según la presentación, que incluye a la desacreditada auditora Arthut Andersen, Cheney manipuló cifras contables cuando estaba al frente de Halliburton, una empresa proveedora de materiales para explotación petrolera que dirigió entre 1995 y 2000. Bush, por su parte, está involucrado en maniobras contables perpetradas cuando estaba a frente de otra empresa del sector petrolero, Harken Energy Corporation. El mercado también se vio sacudido ayer por el anuncio del grupo de telecomunicaciones Qwest sobre una investigación penal en su contra, cuyo objetivo no le fue comunicado. Qwest ya es objeto de una investigación sobre prácticas contables. (TELAM-AFP)

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