La verdadera vigenciade Mariano Moreno
La marginación y muerte de Mariano Moreno en 1811 no fue simplemente un episodio político de los primeros años de la independencia argentina. Probablemente constituya uno de los grandes accidentes históricos negativos de la historia nacional. Concretamente, la derrota del proyecto morenista tuvo lugar en un momento decisivo, cuando el nuevo país intentaba definir qué tipo de instituciones establecería. Esa derrota abrió el camino hacia una estructura económica más oligárquica que se basó menos en la competencia y la innovación y más en privilegios, monopolios y conexiones políticas.
Mariano Moreno representaba mucho más que una facción dentro de la Primera Junta. Tenía la ambición de construir un Estado moderno con instituciones económicas relativamente abiertas e inclusivas. Su objetivo era la creación de una economía productiva y eficiente, así como el establecimiento del Estado de Derecho para limitar los privilegios corporativos y el poder de los grupos comerciales concentrados. Su temprana desaparición dejó inconcluso ese proyecto y fortaleció a sectores privilegiados que concebían al Estado como instrumento de poder individual en lugar de una expresión del bien común.
Los economistas ganadores del Premio Nobel Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson han insistido en una idea central para comprender por qué algunas economías prosperan y otras no. Esta idea suele denominarse path dependence o dependencia de la trayectoria. En particular, según esta teoría, ciertos accidentes históricos ocurridos en momentos críticos, como la derrota de Mariano Moreno en Argentina, pueden empujar a un país hacia un camino institucional difícil de revertir. Las élites beneficiadas por ese sistema luego se encargan de preservarlo y entonces el sistema podría durar por generaciones.
Los mismos autores distinguen entre dos tipos de economías. En la primera, cercana al ideal de la “mano invisible” de Adam Smith, las empresas prosperan porque innovan, compiten y producen mejores bienes y servicios. Por esta razón, el interés privado termina generando riqueza colectiva y bienestar social. En la segunda, en cambio, el éxito económico a nivel individual depende principalmente de vínculos políticos, monopolios, barreras a la competencia y transferencia de riqueza desde la mayoría social hacia grupos privilegiados. Además de ser injusto, ese tipo de capitalismo de amigos no termina generando riqueza colectiva ni produce desarrollo económico satisfactorio.
La derrota política de Moreno contribuyó a consolidar, desde temprano, la lógica del capitalismo de amigos en algunas partes de la economía argentina. Con el tiempo, ciertas actividades quedaron dominadas por estructuras oligopólicas o monopólicas que limitaron la competencia y redujeron incentivos a la innovación productiva. Así, varias dificultades estructurales del país tienen allí una raíz histórica profunda.
La comparación con los Estados Unidos resulta interesante. A fines del siglo XVIII, la Revolución Americana y el posterior proceso constitucional constituyeron un accidente histórico favorable. La supervivencia y consolidación del proyecto de los Founding Fathers o los Padres Fundadores, que tenían mucho en común con Mariano Moreno, permitió la construcción de instituciones económicas relativamente inclusivas, con protección satisfactoria de derechos de propiedad, límites al poder y espacios más amplios para la competencia económica dinámica. Aunque no fue un sistema perfecto, estableció un sendero institucional favorable al desarrollo y la búsqueda del bien común.
La Argentina, por otro lado, cuenta con un potencial significativo de desarrollo económico. Posee recursos naturales extraordinarios, una tradición educativa importante y un capital humano considerablemente superior al de la mayor parte de los países en la región. Precisamente por eso, el problema argentino parece menos vinculado a la falta de capacidades económicas y más relacionado con la debilidad institucional que, en cierta medida, tiene raíces históricas.
Tal vez allí resida la verdadera vigencia de Mariano Moreno. No solamente como figura histórica, sino como recordatorio de que las economías no fallan únicamente por falta de insumos económicos, sino también cuando las instituciones terminan sirviendo a intereses particulares antes que al conjunto de la sociedad.
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Christodoulos Stefanadis – Doctor en Economía de la Universidad de Nueva York, profesor de Economía en la Universidad de El Pireo, Grecia.







