FELICIDAD. Con los brazos al cielo y todavía agitado por los 21 kilómetros, René celebró la llegada de Bautista junto a su familia.
Resumen para apurados
- René Sánchez descubrió que tendrá un varón al finalizar los 21K de Yerba Buena el domingo en Tucumán, luego de que su familia lo sorprendiera con bengalas en la llegada del evento.
- Tras una cirugía renal, el docente entrenó solo para su primer medio maratón y pactó con su esposa revelar el sexo del bebé con humo celeste al cruzar la meta para motivarse más.
- El hecho resalta la conexión emocional entre el deporte y hitos familiares. Se espera que estas historias humanicen las competencias y motiven a más corredores en la región.
René Alberto Sánchez ya venía al límite físicamente cuando encaró los últimos metros de los 21K Yerba Buena. El cuerpo había empezado a sentir el desgaste de las subidas, las piernas estaban cargadas después de más de dos horas corriendo y la respiración salía cada vez más pesada sobre la avenida Presidente Perón. A esa altura, la mayoría de los runners solamente piensa en cruzar la meta, detener el reloj y recuperar el aire. Pero René estaba a segundos de vivir algo muchísimo más grande que terminar su primera media maratón.
Primero apareció el humo celeste elevándose sobre la llegada. Después los gritos, los aplausos y los celulares levantándose para intentar registrar lo que estaba pasando. Y finalmente la imagen de Daniela Reynoso, su esposa, sosteniendo una bengala junto a José Sánchez, su hermano, en medio de una nube celeste que empezó a cubrir el final del recorrido. René frenó apenas los vio. El catamarqueño, oriundo de Santa María, se llevó las manos a la cara, miró unos segundos al cielo y después levantó los brazos mientras caminaba todavía agitado entre los papelitos blancos que cubrían el asfalto. Ahí, en plena llegada de los 21K Yerba Buena, acababa de descubrir que el bebé que esperan será otro varón.
“No sabía que era para mí hasta que vi a mi esposa con las bengalas”, recordó Sánchez después, todavía emocionado por todo lo que acababa de vivir.
La idea había nacido apenas unos días antes. Daniela debía hacerse la ecografía morfológica de las 22 semanas de embarazo, el estudio donde finalmente podían conocer el sexo del bebé. Pero René quiso transformar ese momento en algo completamente distinto. “Necesitaba un plus de motivación para correr los 21 kilómetros”, explicó entre risas. Entonces le pidió a Daniela que nadie le revelara el resultado hasta cruzar la meta de la carrera.
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A partir de ahí, todo empezó a organizarse casi en secreto. Daniela fue a hacerse el estudio acompañada por una amiga que terminó siendo clave para mantener la sorpresa intacta. Ella se encargó de comprar las bengalas sin contarle nada a René y sin arruinar tampoco la sorpresa para Daniela, porque en realidad ninguno de los dos sabía todavía qué estaban esperando. “Los dos nos sorprendimos en el momento”, explicó. Y quizás eso fue lo que volvió todavía más fuerte la escena. No había actuación ni algo preparado para hacerse viral. Lo que explotó en plena llegada fue una emoción completamente genuina.
Durante toda la carrera, René intentó sostener el ritmo que había planificado para sus primeros 21 kilómetros. Profesor de educación física, ex entrenador vinculado al básquet y apasionado del deporte, había retomado el running después de atravesar una cirugía por cálculos renales que le hizo replantearse muchas cosas en su vida. “Ahí me hizo un clic la cabeza”, recordó. “Volví a pensar en la salud, en el bienestar y también en el ejemplo que quería dar”, agregó.
Desde entonces volvió a correr. Primero llegaron los 10 kilómetros del año pasado y después apareció el desafío más grande: animarse a completar una media maratón. Todo de manera individual, sin pertenecer a un grupo de running y combinando entrenamientos con sus trabajos en colegios tucumanos. Pero durante el recorrido del domingo había algo más fuerte acompañándolo kilómetro a kilómetro: la ansiedad de saber qué lo esperaba al final. “Ya en los últimos kilómetros venía pensando solamente en mi familia”, confesó.
El humo celeste y un recuerdo eterno
René asegura que el circuito fue exigente y que hubo momentos donde las piernas empezaron a vaciarse, sobre todo en las subidas cercanas al pie del cerro. Sin embargo, todo el cansancio desapareció apenas vio el humo celeste delante suyo. Las fotos muestran exactamente ese instante: él llevándose las manos a la cara, mirando al cielo y después levantando los brazos mientras intenta contener las lágrimas.
“Ese beso fue para mi mamá, que hoy ya no está conmigo”, explicó. “Cuando vi el color de la bengala le agradecí”.
El bebé se llamará Bautista. El nombre ya estaba decidido desde antes, igual que Rosario si hubiese sido mujer. Y aunque René asegura que gran parte de la familia estaba convencida de que sería una nena, la sorpresa terminó siendo todavía más fuerte. “La emoción fue exactamente la misma que con el primero”, contó. Porque aunque ya son padres de Simón, que esta semana cumplirá siete años, asegura que la llegada de un hijo vuelve a movilizar absolutamente todo.
Mientras seguían llegando corredores detrás suyo y el locutor continuaba alentando a quienes aparecían en la recta final, René abrazó a Daniela y a José en medio del humo celeste que todavía flotaba alrededor. Y ahí, entre el agotamiento físico de los 21 kilómetros y la felicidad imposible de disimular, apareció uno de los momentos más humanos y emotivos que dejó toda la carrera.







