Javier Milei impulsa autos con motores flex: podrían funcionar 100% con etanol como en Brasil
La medida podría repercutir favorablemente para Tucumán. El proyecto todavía deberá atravesar el Congreso, donde se anticipa una fuerte discusión entre petroleras, provincias productoras, automotrices y empresas agroindustriales.
Resumen para apurados
- Javier Milei impulsa en el Senado el uso de motores flex en Argentina, buscando elevar los cortes de biocombustibles y reducir importaciones energéticas según el modelo brasileño.
- La medida elevaría el bioetanol en naftas al 15% y el biodiésel al 10%, habilitando un mercado de vehículos que funcionan indistintamente con combustibles fósiles o etanol puro.
- Impactará positivamente en economías regionales de Tucumán y Córdoba, aunque enfrentará resistencia de petroleras y requerirá cambios estructurales en la industria automotriz.
El gobierno de Javier Milei volvió a poner en el centro de la escena el debate sobre los biocombustibles y abrió la puerta a una transformación profunda del mercado automotor argentino: la llegada masiva de vehículos con motores “flex fuel”, capaces de funcionar con mezclas altas de bioetanol e incluso con etanol puro.
La iniciativa forma parte del nuevo proyecto de ley de biocombustibles enviado al Senado, que propone elevar los cortes obligatorios de bioetanol y biodiésel, habilitar combustibles con mezclas superiores a las actuales y avanzar hacia un esquema inspirado en el modelo de Brasil, donde millones de autos ya funcionan diariamente con etanol.
Qué propone el proyecto de Milei sobre biocombustibles
El texto impulsado por legisladores alineados con La Libertad Avanza plantea varios cambios estructurales en el sistema energético vinculado al transporte.
Entre los principales puntos, propone:
Elevar el corte obligatorio de biodiésel en gasoil del 7,5% al 10%.
Aumentar el bioetanol en naftas del 12% actual al 15%.
Permitir mezclas superiores según criterios técnicos y económicos.
Crear un mercado electrónico de comercialización de biocombustibles.
Autorizar la circulación de vehículos “flex fuel”.
La iniciativa también deja abierta la posibilidad de que el Poder Ejecutivo modifique los porcentajes de mezcla según cuestiones de abastecimiento, precios o necesidades energéticas.
Qué son los motores flex y cómo funcionan
Los motores “flex fuel” son sistemas preparados para operar con distintas proporciones de combustibles fósiles y biocombustibles.
En el caso de Brasil, los autos flex pueden cargar indistintamente nafta, etanol hidratado o cualquier combinación entre ambos. El conductor elige qué combustible usar según el precio y la conveniencia económica del momento.
Este sistema revolucionó el mercado brasileño desde comienzos de los años 2000. Actualmente, casi todos los vehículos livianos nuevos vendidos en ese país salen de fábrica con tecnología flex.
Brasil, el espejo que mira Argentina
La comparación con Brasil aparece como uno de los ejes centrales del proyecto.
Mientras en Argentina el bioetanol representa actualmente cerca del 12% de las naftas, en Brasil las mezclas alcanzan alrededor del 27%, además de existir surtidores específicos de etanol puro para vehículos flex.
El modelo brasileño generó una enorme expansión de la industria sucroalcoholera y convirtió al país vecino en uno de los mayores productores mundiales de etanol.
Ahora, el Gobierno argentino busca replicar parcialmente esa experiencia para reducir importaciones energéticas, disminuir la dependencia del petróleo y potenciar cadenas productivas regionales.
Las provincias que impulsan el cambio
El debate tiene además un fuerte componente federal.
Córdoba se consolidó como el principal polo productor de bioetanol de maíz. En tanto, Tucumán, Salta y Jujuy sostienen históricamente la producción de etanol derivado de caña de azúcar.
Por su parte, Santa Fe concentra buena parte de la capacidad instalada de biodiésel.
Desde hace años, esas provincias reclaman mayores porcentajes de mezcla obligatoria y políticas estables que incentiven inversiones industriales.
El impacto en la industria automotriz
Uno de los grandes interrogantes pasa por la adaptación de la industria automotriz argentina.
Muchas terminales que producen vehículos en Argentina también fabrican autos flex en Brasil, por lo que parte del sector considera que la transición tecnológica podría implementarse relativamente rápido.
Sin embargo, todavía existen dudas regulatorias, comerciales y técnicas sobre homologaciones, calidad de combustibles, infraestructura y disponibilidad de vehículos adaptados.
Más biocombustibles en medio de la suba de combustibles
El avance del proyecto coincide con un contexto de fuertes aumentos en las naftas y el gasoil en Argentina.
Durante el último año, los combustibles acumularon subas constantes impulsadas por el precio internacional del petróleo, la actualización de impuestos y la recomposición de tarifas energéticas.
En ese escenario, el oficialismo y las provincias productoras sostienen que una mayor participación de bioetanol y biodiésel podría funcionar como amortiguador frente a la volatilidad internacional y reducir costos de importación energética.
Un debate que promete tensión política y económica
El proyecto todavía deberá atravesar el Congreso, donde se anticipa una fuerte discusión entre petroleras, provincias productoras, automotrices y empresas agroindustriales.
Pero más allá del debate legislativo, la señal política ya quedó planteada: el Gobierno busca avanzar hacia una matriz energética con mayor presencia de biocombustibles y habilitar un mercado automotor más cercano al modelo brasileño.
La gran incógnita ahora es si Argentina podrá desarrollar la infraestructura, la producción y el consenso político necesarios para que los autos con motores flex comiencen a circular masivamente por las rutas del país.







