En el día mundial de internet, un estudio revela qué factor sigue siendo clave para aprender inglés

En un contexto atravesado por la digitalización y el avance de la inteligencia artificial, una investigación internacional detectó que los estudiantes que aprenden con interacción humana desarrollan más confianza y aprenden más rápido que quienes utilizan únicamente apps de autoaprendizaje.

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Hace 1 Hs

La expansión de las plataformas digitales y las herramientas basadas en inteligencia artificial transformó la manera en que millones de personas estudian idiomas. Desde apps hasta asistentes virtuales, la tecnología multiplicó las opciones de aprendizaje y prometió procesos más rápidos y accesibles.

En ese contexto, y en el marco del Día Mundial de Internet, un estudio realizado por Preply, la plataforma de clases particulares para el aprendizaje de idiomas, comparó durante 12 semanas el progreso de estudiantes que aprendieron mediante aplicaciones de autoaprendizaje con el de alumnos que tomaron clases personalizadas con tutores.

Los resultados mostraron diferencias significativas. El 91% de quienes estudiaron con un tutor aseguró sentirse confiado al comunicarse en el idioma, frente a apenas el 56% de los usuarios de apps. Según la investigación, la confianza no es solo una consecuencia del aprendizaje, sino uno de los principales factores que impulsan el progreso: cuánto más seguros se sienten los estudiantes, más practican y participan.

"La diferencia fundamental está en la interacción. Una app puede ser muy útil para practicar y reforzar contenidos, pero suele ofrecer un recorrido más estandarizado", sostuvo Sofia Tavares, Chief Brand Officer de Preply.

El informe también analizó el progreso concreto de los alumnos. Allí, las diferencias volvieron a ser claras: el 66% de quienes estudiaron con clases personalizadas logró alcanzar sus objetivos de aprendizaje en el período evaluado, mientras que entre los usuarios de aplicaciones el porcentaje descendió al 30%.

Además, uno de cada tres estudiantes con tutor logró subir al menos un nivel de inglés en la escala internacional utilizada para medir conocimientos del idioma, un avance que menos de uno de cada cinco usuarios de apps consiguió replicar. Parte de esta diferencia, señala el estudio, está vinculada a las limitaciones del aprendizaje en soledad. Las plataformas de autoaprendizaje suelen ofrecer ejercicios repetitivos, poca personalización y escasa práctica oral en situaciones reales.

En cambio, la interacción humana, incluso mediada por herramientas digitales, permite recibir feedback inmediato, corregir errores en tiempo real y adaptar el aprendizaje a objetivos específicos.

Del cassette a la IA: cómo internet cambió para siempre la forma de aprender idiomas

Hubo un tiempo en el que aprender inglés implicaba rebobinar un cassette para volver a escuchar una frase. Después llegaron los CD interactivos, las clases grabadas, YouTube, las apps con ejercicios gamificados y, más recientemente, la inteligencia artificial capaz de corregir pronunciación en tiempo real o mantener conversaciones simuladas. En apenas dos décadas, internet transformó por completo la manera de aprender idiomas.

Hoy alcanza con sacar el celular del bolsillo para practicar vocabulario, traducir una conversación o incluso hablar con un chatbot que responde como si fuera una persona real. La tecnología eliminó barreras, volvió el aprendizaje más accesible y modificó también las expectativas: ya no se trata solamente de estudiar gramática, sino de hablar rápido, entender contenidos globales y moverse con naturalidad en un entorno cada vez más internacional.

Cómo la IA está cambiando las reglas, aunque no tanto

La irrupción de la inteligencia artificial transformó la manera en que las personas acceden al conocimiento. Hoy, millones de usuarios utilizan aplicaciones, asistentes virtuales y plataformas digitales para capacitarse o aprender idiomas desde cualquier lugar.

Sin embargo, el estudio de Preply plantea un debate cada vez más presente en la era digital: la tecnología por sí sola no garantiza mejores resultados. Aunque la IA amplió el acceso a herramientas educativas y volvió el aprendizaje más accesible, los datos muestran que la interacción humana sigue teniendo un rol decisivo en el progreso de los estudiantes.

En Argentina, donde el inglés se consolidó como una habilidad clave para acceder a trabajos remotos y oportunidades internacionales, el desafío ya no pasa únicamente por incorporar herramientas digitales, sino por encontrar modelos de aprendizaje realmente efectivos. Incluso en tiempos de IA, la confianza sigue siendo uno de los factores más determinantes para aprender un idioma.

La escena parece marcar un cambio interesante en la lógica del aprendizaje digital. Durante años, gran parte de la conversación tecnológica giró alrededor de la automatización total: estudiar solo, avanzar a demanda, aprender sin depender de nadie. Pero ahora, incluso las plataformas más innovadoras empiezan a mostrar otra dirección posible: tecnología para potenciar el aprendizaje, pero no necesariamente para reemplazar a las personas.

En ese sentido, la evolución de internet también parece haber cambiado algo más profundo que las herramientas. Cambió la manera de entender qué significa aprender un idioma. Ya no alcanza con memorizar reglas o completar ejercicios. En un mundo atravesado por videollamadas, trabajos remotos, contenidos globales y conversaciones permanentes, hablar dejó de ser el paso final del aprendizaje para convertirse, cada vez más, en el centro de todo.


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