Mundial 2026: por qué el fenómeno emocional genera ansiedad en los tucumanos
Resumen para apurados
- La psicóloga Carmina Varela analizó en Tucumán la ansiedad ante el Mundial 2026, un evento que a 31 días de su inicio actúa como símbolo patrio y motor de identidad colectiva.
- El fenómeno surge por el fuerte sentido de pertenencia y el uso del evento como 'anestesia' ante la crisis económica, diluyendo diferencias sociales bajo una ilusión colectiva.
- Varela advierte sobre el riesgo del consumismo y la frustración. El reto será transformar la euforia en una oportunidad para transmitir valores de respeto y trabajo en equipo.
A 31 días del inicio del Mundial, la expectativa ya se siente con fuerza en Tucumán. No solo entre los fanáticos del fútbol, sino también en quienes, incluso sin interés directo, se ven atravesados por un clima social que gira en torno al evento. La psicóloga Carmina Varela analizó en LA GACETA este fenómeno y explicó por qué genera ansiedad y emociones tan intensas.
“En Argentina, el Mundial funciona casi como un símbolo patrio. Es como si no subirse a esa movida fuera traicionar un poco la identidad”, señaló. En ese sentido, explicó que el fútbol, y en particular la Selección, forma parte de la construcción cultural del país, al punto de generar divisiones simbólicas entre quienes se suman a la “fiebre mundialista” y quienes se mantienen al margen.
Varela describió al Mundial como un “fenómeno de masas”, donde lo colectivo predomina sobre lo individual. “Cuando hablamos de estos fenómenos, hablamos de algo en lo que todos nos podemos identificar. Aunque estés solo en tu casa viendo un partido, sentís que sos parte de millones de argentinos que quieren lo mismo”, afirmó.
Ese sentido de pertenencia es, según la especialista, uno de los motores emocionales más fuertes. Durante el Mundial, las diferencias sociales, económicas o culturales parecen diluirse momentáneamente. “No importa si tenés plata o no, si sos de Atlético o de San Martín, si vivís en el interior o en Capital. Por ese tiempo, todos están en lo mismo”, explicó.
Sin embargo, ese mismo mecanismo puede derivar en ansiedad. “Como seres humanos, nos sentimos cómodos siendo parte de algo más grande. Pero cuando esa ilusión se rompe, aparece la frustración”, advirtió. En ese punto, remarcó que uno de los grandes desafíos es no perder de vista que se trata de un evento deportivo y no de algo que defina la vida personal.
La psicóloga también destacó el componente emocional que rodea al fútbol en la cultura argentina. “Nos gusta ganar, y más después de haber sido campeones. Hay una identificación muy fuerte con el éxito del equipo, como si fuera propio”, indicó. Esa identificación puede potenciar tanto la euforia como la decepción.
Además, señaló que el Mundial actúa como una vía de escape frente a contextos complejos. “Es un efecto de ‘anestesia’. Por un rato, pareciera que no hay problemas. En un país golpeado económica y socialmente, eso tiene un peso enorme”, sostuvo.
En paralelo, Varela advirtió sobre el impacto del consumismo asociado al evento. “Nos venden productos apelando a la emoción, no a la razón. La idea es que, comprando algo, vamos a sentir la felicidad que vemos en las publicidades”, explicó. Frente a esto, propuso trabajar en la conciencia y, sobre todo, en la educación de niños y adolescentes.
“Puede ser una oportunidad para transmitir valores: tolerancia a la frustración, trabajo en equipo, respeto. Pero eso requiere coherencia. No podemos hablar de valores del deporte y reaccionar con violencia porque alguien es hincha de otro club”.
Finalmente, destacó el lado positivo del fenómeno. “Durante un tiempo, vamos a estar hablando de otra cosa, compartiendo, ilusionándonos. Bien aprovechado, puede ser un espacio para generar vínculos y aprendizajes”, concluyó.







