Padre Martearena, el estadio mundialista que Salta sigue eligiendo pero que pide a gritos modernizarse

Construido para el mundial juvenil de 2001, esta vez albergó el duelo entre San Martín y Banfield, por Copa Argentina. Historia, orgullo y una deuda pendiente con el futuro.

ESCENARIO. El campo de juego sigue siendo uno de los puntos más valorados del Martearena por dirigentes y organizadores. ESCENARIO. El campo de juego sigue siendo uno de los puntos más valorados del Martearena por dirigentes y organizadores.

Resumen para apurados

  • El estadio Padre Martearena de Salta reafirma su vigencia como sede de la Copa Argentina tras el duelo Banfield-San Martín, pese a mostrar signos de deterioro y falta de inversión.
  • Inaugurado para el Mundial Sub-20 de 2001, el predio combina un campo de juego elogiado con tribunas desgastadas, mientras alterna el fútbol profesional con megaeventos musicales.
  • Aunque sigue siendo una plaza estratégica para torneos nacionales, la crisis económica y su limitada capacidad frenan el sueño de recibir a la Selección Argentina próximamente.
Resumen generado con IA

La placa de mármol todavía sigue ahí, incrustada en una de las paredes internas del estadio. “Inauguración del Estadio Único Ciudad de Salta, junio de 2001”, se lee debajo de las firmas del entonces gobernador Juan Carlos Romero y del vicegobernador Walter Raúl Wayar. A pocos metros aparece otra placa, más reciente, que corrige el nombre definitivo: “Estadio Ciudad de Salta Padre Ernesto Martearena”. Dos marcas de distintas épocas que conviven en un mismo pasillo y que sintetizan bastante bien lo que representa hoy el estadio: un escenario donde el pasado y el presente se mezclan constantemente.

Esta semana volvió a quedar en el centro de la escena nacional. Banfield y San Martín se enfrentaron allí por los 16avos de final de la Copa Argentina, un torneo que ya adoptó a Salta como una de sus plazas habituales. Y no sería el único partido importante del año: las negociaciones para que River y Aldosivi jueguen en la provincia están muy avanzadas, a la espera de resolver detalles del calendario.

El Padre Ernesto Martearena fue inaugurado en junio de 2001 y construido específicamente para el Mundial Sub-20 que organizó Argentina aquel año. El estadio lleva el nombre de un sacerdote salteño reconocido por su trabajo social y fallecido poco antes de la inauguración. Desde entonces, el recinto quedó asociado a grandes eventos. Recibió partidos de la Copa América 2011, encuentros internacionales de Boca y se consolidó como una sede fija de la Copa Argentina.

DESGASTE. Sectores de las populares muestran pintura deteriorada y escalones castigados por más de dos décadas de uso continuo. DESGASTE. Sectores de las populares muestran pintura deteriorada y escalones castigados por más de dos décadas de uso continuo.

“Salta fue pionera en este torneo. Cuando empezó, muchos equipos grandes no querían jugarla y la miraban de manera despectiva. Hoy todos quieren venir”, explicó Alejandro “Vasco” Galaraga, periodista con años de cobertura en la Liga Salteña.

Nueva gestión, mismo estadio

Desde enero del año pasado, el estadio es administrado por Salta Deportes, la agencia provincial creada por el gobernador Gustavo Sáenz. El cambio de gestión trajo algunas modificaciones visibles. La fachada ahora está dominada por la imagen institucional del organismo y varios sectores internos fueron reacondicionados. En los pasillos aparecen cuadros, sectores de prensa renovados y cartelería nueva vinculada a los servicios tecnológicos instalados en el predio.

HISTORIA. Las camisetas enmarcadas recuerdan algunas de las visitas más importantes que recibió el Martearena a lo largo de los años. HISTORIA. Las camisetas enmarcadas recuerdan algunas de las visitas más importantes que recibió el Martearena a lo largo de los años.

“Tiene capacidad para 40 cabinas y, junto con los sectores de pupitres, puede albergar cerca de 800 periodistas en partidos de gran convocatoria”, detalló Galaraga. El periodista también recordó el movimiento que generan los clubes grandes cuando llegan a la provincia. “La última vez que vino Boca, se quedó un día más. Los jugadores que no habían tenido minutos entrenaron acá antes de volver a Buenos Aires”, contó.

Según informó el gobierno salteño, durante el año pasado se realizaron obras de refacción que incluyeron cámaras conectadas al sistema 911, arreglos en baños, pintura en cabinas y tareas de resiembra del césped. Sin embargo, recorrer el estadio con detenimiento permite observar que todavía hay sectores deteriorados.

RENOVACIÓN. La fachada principal fue reacondicionada por Salta Deportes, el organismo que administra actualmente el estadio. RENOVACIÓN. La fachada principal fue reacondicionada por Salta Deportes, el organismo que administra actualmente el estadio.

Las obras y lo que queda pendiente

Las tribunas populares son las que más evidencian el desgaste. El hormigón desnudo domina gran parte de los escalones y sobreviven algunos sectores pintados de verde turquesa que parecen haber quedado detenidos en otra etapa del estadio. También se observan barandas con pintura descascarada, cajas eléctricas oxidadas y algunos vidrios rajados. Afuera, los grafitis cubren parte de las boleterías y de los muros de piedra que rodean el ingreso.

“El mantenimiento roza los siete puntos. No te voy a decir que es óptimo, pero permanentemente el gobierno realiza mejoras”, señaló el ingeniero Juan Carlos Segura, presidente de Juventud Antoniana.

ABANDONO. Algunas barandas presentan pintura descascarada y grietas visibles en las paredes internas del recinto. ABANDONO. Algunas barandas presentan pintura descascarada y grietas visibles en las paredes internas del recinto.

Fútbol y recitales, una convivencia exigente

El Martearena tampoco vive únicamente del fútbol. Los recitales se transformaron en otra fuente de movimiento importante para la provincia. María Becerra fue una de las últimas artistas en presentarse allí y el próximo gran evento será el show de Tini Stoessel, previsto para el 16 de mayo. La producción contempla alrededor de 60 camiones de equipamiento y más de 200 personas trabajando durante varios días en el montaje del espectáculo.

Ese tipo de recitales obliga luego a una recuperación intensiva del campo de juego. “Lo que mejor se mantiene es justamente el césped. Está espectacular”, destacó Segura. Galaraga coincidió con esa mirada y remarcó que el terreno recibe una inversión constante para cumplir con las exigencias de torneos nacionales. “Salta siempre estuvo a la altura”, sostuvo.

GRAFITIS. Pintadas y marcas sobre los muros exteriores contrastan con las remodelaciones recientes impulsadas por la provincia. GRAFITIS. Pintadas y marcas sobre los muros exteriores contrastan con las remodelaciones recientes impulsadas por la provincia.

El sueño que todavía espera

Para muchos dirigentes y referentes salteños, el estadio todavía tiene una deuda pendiente: recibir a la selección argentina. Aunque el deseo aparece cada vez que la “Scaloneta” comienza a recorrer el interior del país, las limitaciones estructurales y económicas siguen siendo un obstáculo.

“La Selección pierde plata viniendo a estadios chicos. No es lo mismo llenar River con 90.000 personas que meter 20.000 acá”, explicó Galaraga. “Nos encantaría tener un estadio para 40.000 personas, pero hoy hay otras urgencias. Salta no es ajena a la situación económica que atraviesa el país. Se necesitaría hacer nuevos codos y extender la capacidad. Actualmente eso es imposible”, agregó.

Aun así, el Padre Ernesto Martearena conserva un valor simbólico enorme para Salta. Los equipos grandes lo conocen, los organizadores de torneos continúan eligiéndolo y la provincia lo exhibe como uno de sus principales escenarios deportivos. El problema es que el tiempo también dejó marcas visibles. Aunque las remodelaciones ayudan a sostenerlo competitivo, todavía persiste la sensación de que el estadio necesita una transformación más profunda para estar definitivamente a la altura de su propia historia.

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