Ola de robos en Gobernador del Campo al 1200: “No queremos llegar a la justicia por mano propia”

Resumen para apurados
- Vecinos de Av. Gobernador del Campo al 1200 en Tucumán protestaron con quema de cubiertas por una ola de robos reiterados, exigiendo seguridad urgente ante la inacción oficial.
- Tras robos en una capilla y viviendas, los damnificados formaron grupos de alerta vecinal. Denuncian que los delincuentes son liberados rápido y que la crisis persiste hace meses.
- La comunidad advierte sobre el riesgo de justicia por mano propia y exige una garita policial fija. El miedo constante y la desprotección marcan una urgencia de intervención estatal.
La bronca y el miedo se mezclan en avenida Gobernador del Campo al 1.200, donde los vecinos decidieron salir a la calle para exigir respuestas ante una ola de robos que, aseguran, no da tregua. Durante la jornada de protesta, quemaron cubiertas y visibilizaron una situación que, según relatan, lleva meses sin solución.
María, vecina de la zona, describió a LA GACETA el clima de angustia que atraviesa el barrio. “Estamos pidiendo seguridad porque estamos cansados de los robos. En nueve noches entraron a robar dos veces a la capilla de la zona y eso fue el detonante para decir basta”.
El impacto no fue solo material. La mujer explicó que el ataque al templo (levantado con esfuerzo comunitario) golpeó de lleno en lo emocional. “Se han robado todo lo que es el sonido. Es la capilla del barrio, se la hizo a pulmón y sentimos que se metieron con nuestra fe”, expresó.
La inseguridad, sin embargo, excede ese episodio. María contó que al día siguiente del robo en la capilla también entraron a su casa. “Se llevaron una escalera, una manguera. Hice la denuncia, pero al delincuente lo soltaron al otro día. Eso da mucha impotencia”, sostuvo.
Según su testimonio, los hechos se repiten en distintas viviendas y comercios de la zona. “A la vecina le robaron las cámaras, a otro los cables de luz. Nos dejan a oscuras. Ya conocemos quiénes son, son de la zona, pero nadie hace nada”.
Ante la falta de respuestas, los vecinos se organizaron por su cuenta. Crearon un grupo de alerta y realizan recorridas nocturnas para cuidarse entre ellos. “Sentimos ruidos y salimos todos. Nos turnamos porque no podemos dormir tranquilos”, relató.
La situación, advierten, podría escalar si no hay intervención urgente. “No queremos llegar a la justicia por mano propia. Sabemos lo que pasó en otros barrios y no queremos eso, pero la impotencia es muy grande”, señaló María, en referencia a episodios de violencia vecinal.
Además, denunció situaciones de extrema tensión. “El mismo que entró a mi casa después vino a pedirme agua y terminó apuntándonos. Ya no es solo el robo, es el miedo constante”.
Los vecinos apuntan también contra el sistema judicial. “La Policía los agarra, pero los sueltan enseguida. Así es imposible”, cuestionó. Como salida, reclaman medidas concretas y permanentes. “Queremos una garita policial. Estamos dispuestos a colaborar, a darles agua, lo que sea, pero necesitamos presencia”.
Por ahora, esperan una reunión con autoridades del área de Seguridad. Mientras tanto, la incertidumbre continúa. “No es uno solo el que reclama, somos muchos. Esto no puede seguir así”, cerró María.







