Boca se consagró campeón de la Copa de la Liga 2022

Resumen para apurados
- El Estadio Mario Alberto Kempes en Córdoba se consolidó como sede de finales tras albergar los cruces entre Boca y Tigre en 2019 y 2022, definiendo títulos nacionales clave.
- Tigre logró su primer título histórico en 2019 ante Boca, mientras que el 'Xeneize' tuvo su revancha en 2022 al golear 3-0 en el mismo escenario cordobés ante el 'Matador'.
- La designación del Kempes para la final del Apertura 2026 reafirma su rol protagónico en el fútbol argentino, consolidando a Córdoba como un polo estratégico para grandes eventos.
Hay estadios que, con el tiempo, se transforman en escenarios. Lugares donde no solo se juega, sino donde pasan cosas. El Mario Alberto Kempes es uno de ellos. Córdoba supo construir, en los últimos años, una relación especial con las finales del fútbol argentino, e incluso alojará la final del Apertura 2026. Y dentro de esa historia reciente, hay un detalle que lo vuelve aún más singular: dos definiciones con los mismos protagonistas y resultados cruzados.
La primera escena se escribió el 2 de junio de 2019. En ese entonces, el Kempes fue testigo de uno de los golpes más grandes del fútbol argentino moderno. Tigre, dirigido por Néstor Gorosito, venció 2-0 a Boca Juniors y se consagró campeón de la Superliga. No fue un título más: fue el primero en la historia del club en la máxima categoría. Una tarde inolvidable para Victoria, que encontró en Córdoba el escenario perfecto para su hazaña.
El Kempes, esa tarde, se convirtió en algo más que una sede neutral. Fue el punto de quiebre de una narrativa. Un equipo sin historia grande en Primera escribiendo su página más gloriosa frente a uno de los gigantes del país.
Pero el fútbol, siempre caprichoso, guarda revancha. Y el mismo estadio, casi tres años después, ofreció el escenario ideal para el desquite. El 22 de mayo de 2022, Boca y Tigre volvieron a cruzarse en una final, esta vez por la Copa de la Liga Profesional. Y ahí, el guion cambió por completo: el equipo de la Ribera se impuso con autoridad por 3-0 y levantó el trofeo en Córdoba.
El Kempes volvió a ser testigo. Otra vez los mismos protagonistas. Pero con un desenlace distinto. Como si el estadio hubiera quedado marcado por ese cruce, por esa rivalidad inesperada en definiciones.
Ahora, con la confirmación de que la final del Torneo Apertura también se jugará en Córdoba, el foco vuelve a posarse sobre ese escenario. No solo por lo que vendrá, sino por lo que ya pasó. Porque cada final deja una huella, y el Kempes empieza a construir una identidad propia en ese terreno: la de un estadio que guarda historias decisivas, giros inesperados y campeones que encuentran ahí su momento.







