La fuerte reflexión del DT de San Martín: "No vine a prometer nada, prefiero que los resultados hablen"

Andrés Yllana habló con LA GACETA sobre su vida en Tucumán, el presente del equipo, los juveniles, la competencia interna del plantel y el camino hacia el ascenso.

EXPLICACIONES. Andrés Yllana dio su mirada sobre el presente del equipo y dio detalles de su día a día en el club. EXPLICACIONES. Andrés Yllana dio su mirada sobre el presente del equipo y dio detalles de su día a día en el club. Foto de Osvaldo Ripoll/LA GACETA.

Resumen para apurados

  • El DT de San Martín de Tucumán, Andrés Yllana, analizó el presente del equipo en La Ciudadela y pidió calma a la hinchada, priorizando los resultados sobre las promesas.
  • Tras la final perdida en Rosario, Yllana gestiona un plantel renovado que marcha en los primeros puestos. El DT destacó la adaptación a la ciudad y la exigencia de la categoría.
  • El entrenador busca cambiar la mentalidad del club hacia el optimismo para lograr el ascenso. Su gestión apuesta por la competencia interna y la consolidación de juveniles locales.
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El reloj marca las 15. Andrés Yllana cruza el portón de La Ciudadela -en la esquina de Bolívar y Benjamín Matienzo- con campera blanca y la misma serenidad que lo define. Antes de sentarse frente a los micrófonos, sube a la oficina del presidente de San Martín Oscar Mirkin para terminar de resolver algunas cuestiones pendientes. Cuando finalmente llega a la sala de prensa del estadio, se instala sin ceremonias y arranca a hablar con una naturalidad que no deja espacio para los filtros. Espontáneo, directo, sin poses. Así es Yllana.

En un mano a mano con LA GACETA, y en la previa del viaje a Carlos Casares donde el equipo se enfrentará a Agropecuario, el técnico repasa su presente en Tucumán: la ciudad que lo sorprendió, el grupo que lo enorgullece, el peso de las desilusiones recientes en la hinchada y la convicción de que el camino que están recorriendo va en la dirección correcta.

- ¿Cómo estás viviendo este proceso en Tucumán? ¿Cómo es tu día a día?

- Bien, disfrutándolo mucho. Disfrutando de estar en un club grande, en una ciudad tan linda como Tucumán. La vida es bastante casera por el entrenamiento: salgo a caminar, voy al supermercado, no hacemos demasiado. De vez en cuando nos damos el gusto de cenar en algún lugar, porque la gastronomía es muy buena.

- ¿Pudiste conocer algo de la provincia?

- Fuimos al cerro San Javier, ese sí lo conocimos. Tafí del Valle quedó pendiente, y otros lugares también. Todavía no tuvimos la posibilidad de ir, pero espero poder hacerlo en algún fin de semana libre.

- ¿La gente te reconoce cuando salís?

- Sí, es muy afectuosa. Sabía que iba a ser así. Cuando uno está en un lugar tan futbolero como este y ve cómo se vive el fútbol en la ciudad, entiende la convocatoria que tiene el club y la pasión que tiene el hincha de San Martín. Eso se conoce desde afuera también.

- ¿Te sorprendió el llamado de San Martín? ¿Qué otras opciones manejabas?

- Tenía varias opciones, incluso alguna oferta del exterior. Pero interiormente sentía que en algún momento iba a tener la posibilidad de venir acá. Cuando apareció, fue lo que más me interesó. Es una responsabilidad muy linda, y San Martín hace tantos años que busca llegar a Primera.

- ¿Encontraste algo distinto acá respecto a otros procesos? ¿Algo que te sorprendiera?

- Al club lo tenía más o menos imaginado. La ciudad sí me sorprendió. Lo grande que es, lo bonita que es. Cuando uno viene a competir no tiene la posibilidad de disfrutarla, de recorrerla. Vivir el día a día es diferente. Me sorprendió el movimiento que tiene y la cantidad de lugares lindos para disfrutar.

- La otra vez en conferencia de prensa dijiste que se estaba buscando un caos. ¿Cómo fue desde ese momento?

- Lo que señalé fue eso: en lugar de buscar las cosas positivas con un equipo que está cuarto y con expectativas de pelear arriba, algunos solo saben convivir en la crisis. Eso no le hace bien a San Martín. La crítica constructiva es bienvenida y te hace crecer. Pero buscar un caos permanente donde no existe le hace daño al club. Estamos recontra a disposición y entendemos la exigencia. Esa exigencia no molesta, al contrario.

- ¿Por qué creés que hay tanta presión ante cualquier tropiezo? ¿Tiene que ver con lo que pasó en Rosario, con esa final perdida?

- Sí, creo que todavía no lo asimilaron del todo. El dolor sigue, y se entiende: el club ha tenido muy buenos torneos y malas finalizaciones. Por eso les digo: calma. Es preferible llegar con un empujón importante en la última parte, donde se definen las cosas. Llegar con vigor y unidos. Porque si seguís pensando en lo que podés perder, seguro te va a ganar eso. Llegar pensando en lo que podés conseguir es totalmente diferente. Quiero cambiar esa mentalidad.

- ¿Cómo se vive en el fútbol argentino esa inestabilidad, con tantos técnicos que salen por resultados?

- Estamos acostumbrados. Si ganás un fin de semana, el otro tenés que volver a ganar. Uno prepara los partidos para ganar siempre. Y si ganás o empatás, tenés que volver a prepararte. La exigencia de un club como este no molesta, al contrario. Pero hay que valorar también lo que se hace bien, porque si solo mirás lo que hacés mal, es muy difícil crecer.

- ¿Creés que hay que respetar más los procesos en el fútbol argentino?

- En la mayoría de los clubes es difícil. Lanús, Argentinos, Estudiantes son ejemplos de clubes que mantienen a sus entrenadores. En el caso de Estudiantes, cuántas veces estuvo en discusión el técnico y siempre se quedó... y terminó siendo campeón. Los procesos no son lineales: tienen su crecimiento, su bajada, su estancamiento. En ese estancamiento la clave es mejorar para volver a salir, no volver a empezar. Porque si volvés a empezar, perdés todo el camino recorrido.

- ¿Qué balance hacés de San Martín en este inicio de torneo?

- Me hubiera gustado este presente, lo soñaba. Quería estar ahí arriba, con expectativa de pelear el primer lugar. Estoy feliz por el grupo que se armó y por el compromiso que tiene con la institución. Fijate que hemos cambiado un montón de jugadores, hemos ido rotando, y todos respondieron muy bien. Eso habla de un grupo muy metido y competitivo entre sí, algo en lo que hago mucho hincapié. Eso hace que el nivel del equipo crezca.

- ¿Fue un desafío arrancar con un plantel tan renovado?

- Para todos. Para mí, para los dirigentes, para todos. No es fácil armar un equipo de cero con las exigencias que tiene un club así. Y aparte, no hay margen: si no te anda, no tenés tiempo de esperar al mercado siguiente. Tenés que pedalear a toda velocidad desde el primer día. La verdad es que los chicos respondieron todos muy bien. Estoy muy orgulloso del grupo.

- ¿Qué tiene para mejorar este San Martín y en qué está acertando?

- Muchas cosas tenemos para mejorar, darle más calidad a ciertas situaciones. Pero somos un equipo bien estructurado, que sabe a lo que juega e impone condiciones. Si mirás los números de todos los partidos, eso se ve. El punto a mejorar es la concreción: generamos una cantidad impresionante de situaciones y no las convertimos como deberíamos. Hemos mejorado mucho en la tenencia, el equipo tiene más fluidez y más volumen de juego. También mejoramos en las presiones y en cómo recuperar la pelota. Tiene margen para seguir creciendo.

- ¿Qué importancia tiene el balón detenido en este San Martín?

- Muchísima. Es otra cosa que estamos trabajando y tratando de mejorar. Hemos hecho daño en pelota quieta, pero hay que afinar los tiempos, la llegada, los espacios. Son detalles que el equipo viene mejorando desde el inicio del torneo, pero todavía tiene margen para crecer un poco más.

- ¿Te encerrás en algún esquema o lo vas modificando según el rival?

- No me caso con ningún esquema. Voy viendo qué necesita el equipo, de qué manera puedo mejorarlo. Tengo en cuenta al rival, sí, pero no es lo principal. Intentamos protagonizar, pensamos primero en nosotros. No nos enamoramos de los esquemas: ponemos a los jugadores que mejor están y el esquema que mejor le conviene al equipo en ese momento.

- ¿Cuánto tiempo te lleva estudiar a los rivales?

- Tres días, más o menos. Uno ya tiene el proceso armado y va sacando la información que le va a pasar al jugador. Me gusta simplificarle las cosas: el jugador tiene que poder absorber lo necesario de manera clara y simple. No tiene sentido abrumarlo con datos si después no los puede procesar en la cancha.

- ¿Cómo viviste la lesión de Lautaro Ovando? ¿Golpeó al grupo?

- Sí, golpeó. Es un chico muy querible, bastante personaje dentro del grupo. Se había ganado el lugar con goles y actuaciones, arrancando desde el banco. Era muy querido. El equipo se repuso rápido, pero ahora hay que estar cerca de él en los próximos meses, cuando el proceso de recuperación se hace largo y empezás a sentir que te falta mucho tiempo todavía.

- ¿Qué rol le das a Alan Cisnero y a los juveniles del club?

- Depende de cuánto importante quiera ser él. Tiene todo para ser un jugador relevante, para que el club en algún momento pueda transferirlo. Pero depende de él, de cuánto se crea eso, manteniendo la humildad con la que trabaja y se entrena. A los chicos de las inferiores siempre les digo lo mismo: son buenos técnicamente. Lo que los diferencia es si quieren ser un jugador importante o ser uno más de los que pasaron por el plantel. La mentalidad marca esa diferencia.

- ¿Seguís las inferiores? ¿Qué le falta al jugador tucumano para dar el salto?

- Trabajamos mucho con ellos, usamos el Spar, los miramos seguido. Los tucumanos juegan muy bien, son buenos técnicamente. La distancia que tienen con la Primera de AFA es el físico y el nivel de competencia, que también te va formando psicológicamente para competir a alto nivel. Si el club pudiera competir en AFA con las inferiores, sería un salto de calidad impresionante para la institución y para los chicos.

- ¿Cómo manejás la competencia interna, como la que se dio entre Pons y Diellos por un lugar?

- Primero hablo con ellos, les marco cómo los puedo ayudar. Muchos necesitan uno o dos días para acomodarse mentalmente al golpe de quedar afuera. Después vuelven solos. A Pons, por ejemplo, lo puse en cuanto tuve que hacer un cambio más ofensivo. No es que no confío en él, confío en todos. Los que están afuera también le complican la vida a los que están adentro, y eso está muy bien.

- ¿Cómo es la relación con el grupo más allá de lo futbolístico?

- Excelente. Se vio en esa foto que subió el club, y se vio también cuando me fui arriba de los jugadores después del gol agónico de Juárez en San Juan. Disfrutamos los momentos juntos. Ellos saben cuándo hay que trabajar y cuándo hay que disfrutar. Hay un respeto muy grande, y lo principal es que aceptan la exigencia que el cuerpo técnico les presenta permanentemente y la llevan adelante muy bien.

- ¿Querés ser parte de la historia de San Martín?

- No vine a prometer nada. Me gusta trabajar desde el silencio y tratar de conseguir los objetivos. Le prometí al hincha un equipo comprometido, que iba a correr y a entregarse. De eso no hay duda. Lo que venga después que lo digan los resultados y que el hincha se sienta representado en la cancha. Eso es lo fundamental.

- Un mensaje para el hincha.

- Lo que entiendo del hincha de San Martín lo vi reflejado en algo que me contaron: en un partido cero a cero, el mismo día de un clásico de Boca, el estadio estaba repleto. Eso dice todo. Esa convocatoria hay que aprovecharla a favor y no para alimentar un clima de caos que no le sirve a nadie. Van a pasar jugadores, van a pasar técnicos, van a pasar camadas. La exigencia es sana y necesaria, pero tiene que venir de un lugar de optimismo. Pensar siempre en lo que uno tiene por ganar, no en lo que puede volver a perder.

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