Trabaja como inspector de tránsito, juega en Marapa y acaba de ser padre de gemelos

Entre jornadas largas, entrenamientos y noches sin dormir, combina su trabajo en la calle con el fútbol mientras transita sus primeras semanas como padre.

Álvaro Silva y un gol con dedicatoria doble. Álvaro Silva y un gol con dedicatoria doble.
Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • Álvaro Silva, futbolista de Deportivo Marapa e inspector de tránsito en Alberdi, equilibra su carrera profesional con la reciente paternidad de gemelos nacidos el pasado 2 de marzo.
  • El joven de 27 años alterna operativos viales con entrenamientos diarios. Recientemente marcó el gol del triunfo ante Jorge Newbery ante la primera visita de sus hijos a la cancha.
  • Su historia refleja el sacrificio del fútbol del interior y el valor del apoyo familiar ante la adversidad, consolidándose como un ejemplo de resiliencia en la Liga Tucumana.
Resumen generado con IA

En Juan Bautista Alberdi, los días de Álvaro Silva empiezan temprano y terminan tarde. A los 27 años, reparte su tiempo entre el trabajo como inspector de tránsito, los entrenamientos con Deportivo Marapa y una vida personal que cambió por completo hace poco más de un mes. Desde el 2 de marzo es padre de gemelos, y ese nuevo rol reordenó todo: los horarios, el descanso y también la manera en la que vive cada partido.

Los bebes, Lautaro y Luciano, nacieron hace pocas semanas y hoy son el centro de su rutina. Martina Herrera, su pareja, cursa el tercer año del magisterio y también atraviesa ese aprendizaje diario que implica la maternidad. Entre los dos van encontrando la forma de sostener el día a día, con el acompañamiento de la familia.

Trabaja como inspector de tránsito, juega en Marapa y acaba de ser padre de gemelos

Como inspector, Álvaro recorre las calles de la ciudad en turnos que exigen atención constante. Controla el tránsito, ordena la circulación y participa de operativos que muchas veces se extienden más de lo previsto. Es un trabajo que lo obliga a estar concentrado y que, en más de una ocasión, le deja poco margen para el descanso. Sin embargo, apenas termina su jornada, cambia de rol casi sin pausa: del uniforme municipal pasa a la ropa de entrenamiento.

Esa transición es parte de su rutina. Llega al club, se suma al grupo y vuelve a meterse en una lógica distinta, la del fútbol, que también demanda esfuerzo físico y mental. En Marapa no sólo entrena: compite, se prepara cada semana para los partidos y mantiene una regularidad que lo sostuvo durante casi una década en el mismo equipo. “Es un esfuerzo grande, pero es lo que me gusta”, suele decir.

Trabaja como inspector de tránsito, juega en Marapa y acaba de ser padre de gemelos

La historia con Martina también tiene al fútbol como punto de partida. Si bien compartían amistades, fue en la cancha de Marapa donde empezaron a conocerse, antes de la pandemia. Ella, hija de Maximiliano “La Flaca” Herrera, ya formaba parte de ese entorno. Él tenía 21 años y empezaba a afirmarse en el club. En octubre cumplirán siete años juntos.

Hoy viven en la casa familiar de los Herrera, un espacio que se volvió clave en esta nueva etapa. Álvaro habla de su suegro como una referencia cercana, alguien que ocupa un lugar de padre en su vida cotidiana. También destaca el acompañamiento constante de Teresa Gallo, la madre de Martina, que ayuda en el día a día con los bebés. Del otro lado, su propia madre vive con alegría la llegada de los gemelos, que se suman a una familia ya numerosa.

En medio de ese presente, hay una ausencia que sigue marcando a Álvaro. En 2023 falleció su padre, Héctor Silva, maratonista. “Me dejó muchas enseñanzas para el deporte y, sobre todo, para la vida. Era el mejor papá”, recuerda. Su figura sigue siendo una referencia. En el fútbol profesional, el espejo es Lionel Messi, pero en lo personal el lugar más importante siempre lo ocupó su padre. 

Dentro del club, también reconoce otras influencias. Una de ellas es Sebastián "Churray" Dip, histórico goleador de Marapa y actual presidente. Durante años fue compañero dentro de la cancha y referente en el vestuario. “Me aconsejó y tuve la posibilidad de jugar con él”, cuenta. En ese mismo círculo aparece otra figura central: su suegro, “La Flaca”, quien lo dirige junto a Walter Villafañe

En lo futbolístico, Álvaro se mueve como volante ofensivo o delantero. Su rol cambia según lo que necesite el equipo, pero mantiene una constante: la participación activa en el juego. El último domingo tuvo un momento que, por el contexto, quedó marcado de otra manera. Marapa enfrentó a Jorge Newbery y el partido se resolvió con un único gol, el suyo.

La jugada fue directa. Un desborde por la banda, el centro al área, el movimiento de un compañero que arrastró la marca en el primer palo y la pelota que cruzó sin ser tocada. Por el segundo palo, sin oposición, apareció Silva para empujarla. Fue el 1 a 0.

Trabaja como inspector de tránsito, juega en Marapa y acaba de ser padre de gemelos

El gol tuvo un valor distinto. Era la primera vez que Lautaro y Luciano iban a la cancha. “Fue muy especial por cómo se dio. Poder hacer un gol ese día y festejar para ellos fue muy lindo”, dice. El festejo no fue uno más. Salió desde un lugar distinto, atravesado por lo que venía pasando afuera de la cancha.

Desde el banco, su entrenador y suegro siguió la escena con otra mirada. “Es crack en todo sentido. Cuando ves que acompaña a tu hija y está en todo, te da tranquilidad”, señala Herrera. Y agrega algo más: “Sufrió mucho la pérdida de su padre. Se merece este momento”.

Entre jornadas largas, entrenamientos y una casa que ahora funciona con otros tiempos, Álvaro Silva transita una etapa distinta. El fútbol sigue ocupando un lugar central, pero ya no es el único. Los goles, como su vida, dejaron de ser individuales. Ahora siempre tienen a quién ir dirigidos.

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