Alumno armado en Tucumán: un caso que reabre alertas en el ámbito escolar

Más de diez años sin hechos similares.

EL LUGAR DEL HECHO. La escuela secundaria El Salvador se encuentra en San Cayetano. EL LUGAR DEL HECHO. La escuela secundaria El Salvador se encuentra en San Cayetano. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO
Por Belén Castellano 09 Abril 2026

Resumen para apurados

  • Un alumno de la escuela El Salvador en San Cayetano, Tucumán, fue detectado armado recientemente, lo que generó una alerta de seguridad inmediata en la comunidad educativa regional.
  • El incidente rompe con una tendencia de más de diez años sin hechos de esta gravedad. La situación obligó a las autoridades a intervenir en un contexto de creciente preocupación.
  • El caso reabre el debate sobre la seguridad y prevención en colegios tucumanos. Se prevé un endurecimiento de controles y protocolos para evitar futuros incidentes de este tipo.
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El alumno que fue aprehendido dentro de la escuela secundaria El Salvador encendió una señal de alerta en la comunidad educativa. Según relató el vicedirector Ariel Mayorga, la institución actuó con rapidez a partir de un aviso externo y logró evitar una situación de mayor riesgo. El adolescente permanece demorado y la causa se encuentra bajo intervención judicial.

Consultado sobre el estado actual del alumno, Mayorga indicó que la información oficial proviene del Ministerio de Educación y de la Justicia. “Lo que nosotros sabemos es la información que nos envía el ministerio y aún está actuando la Justicia. La Policía Científica vino a la institución a llevarse los videos porque tenemos cámaras dentro del establecimiento”, explicó.

El directivo remarcó que la escuela cuenta con recursos de vigilancia acordes a su tamaño. “Esta es una escuela de primera categoría con dos turnos y 650 alumnos”, afirmó.

Un episodio que sorprendió

El vicedirector reconoció que la presencia de un arma dentro del establecimiento resultó inesperada, sobre todo por la ausencia de antecedentes recientes. “Nos sorprendió encontrar el arma. Hace muchos años que no sucedía algo así. La escuela se inauguró en 2011 y los primeros años, desde 2012 a 2014, tuvimos episodios parecidos”, recordó y trazó una comparación con etapas anteriores. “En aquel momento la educación era distinta, era muy violento el barrio, pero con el tiempo fue cambiando y mejoró”, sostuvo.

Mayorga también aclaró que, si bien existieron situaciones conflictivas, no alcanzaron niveles de gravedad. “Hemos tenido episodios de violencia como peleas entre alumnos pero nada llegó a mayores”, señaló.

La información reciente indica que el operativo dentro de la escuela se activó a partir de la advertencia de una persona ajena a la institución. “Tuvimos mucha suerte, porque una persona de afuera de la escuela vio que el alumno había puesto un arma en la mochila. Se acercó y me lo informó a mí”, contó el vicedirector.

A partir de ese momento, el equipo docente intervino con una estrategia para evitar exponer al resto de los alumnos. “Con una excusa, sacamos a los chicos del aula. Les dijimos que iban a hacer un trabajo en el laboratorio porque, justamente estaban con la profesora de Biología”, detalló.

El directivo explicó que luego se aisló al estudiante. “Cuando estaban saliendo todos, lo paré al alumno y le dije a él: ‘M, quedate unos minutos, tenemos que hablar de un tema especial’. Y él se quedó, no se opuso para nada”, relató.

Tras esa intervención, se dio aviso a la Policía. “Llamamos a los oficiales que estaban trabajando en este lugar. Ingresaron y pudieron ver la mochila. El procedimiento se desarrolló de manera pacífica. Los estudiantes no se enteraron de esto, ni sus compañeros, ni el resto de la escuela. Recién cuando llegó el patrullero, los chicos vieron que algo pasaba”, precisó.

El rol de la institución y el contexto

El vicedirector defendió el accionar institucional y lo vinculó con el conocimiento cercano de la comunidad educativa. “Estoy acá desde 2011, igual que el director. Tenemos 15 años en la escuela. Los conocemos a todos, conocemos a todas la familias, sabemos cómo es el barrio”, expresó.

También describió el perfil del alumno involucrado. “Fui profesor de Matemáticas del chico durante dos años y él a veces era de hacer chistes, medio impulsivo. Muchas veces le llamé la atención, pero nada más”, dijo y, sobre la posibilidad de que el episodio esté vinculado con situaciones de acoso escolar, fue categórico: “Él muchas veces era quien cargaba y hacía bullying a otros, pero no era víctima de burlas”.

En cuanto al abordaje del caso, confirmó la intervención del ministerio de Educación ayer. “Vino el equipo de Orientación Educacional del ministerio para ver cómo se tratará el caso porque lo principal es que él siga estudiando. Deben definir dónde va a continuar sus estudios y en qué condiciones”, señaló.

Por último, el directivo situó el hecho en un contexto social complejo: “Este es un barrio complicado y quizás los alumnos naturalizan el hecho de tener un arma en la casa”, advirtió.

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