
Resumen de nota
- La exjudoca y médica Paula Pareto realizó tareas de salud solidarias en pueblos de Chaco durante Semana Santa para asistir a familias con acceso limitado a recursos médicos.
- Pareto viajó junto a un equipo médico enfrentando jornadas extenuantes de trabajo. Esta acción responde a su compromiso profesional y al deseo de achicar la brecha de salud rural.
- La labor de Pareto reafirma su rol social post-deporte, visibilizando la falta de acceso digno a la salud en el interior y motivando la participación ciudadana en causas sociales.
Paula Pareto volvió a emocionar a sus seguidores, aunque esta vez no fue por una medalla ni por una competencia. La exjudoca y actual médica compartió en sus redes sociales imágenes del trabajo solidario que realizó en Chaco durante Semana Santa y dejó al descubierto una faceta tan comprometida como conmovedora.
En su publicación, Pareto mostró parte del recorrido que hizo junto a otras personas para colaborar en localidades del interior, donde desarrolló tareas vinculadas a la salud. Más allá del impacto visual de las fotos y videos, lo que más conmovió fue el sentido profundo que ella misma le dio a esa experiencia.
La medallista olímpica explicó que ese tipo de acciones tienen relación directa con el sueño que la llevó a estudiar medicina. En ese marco, remarcó que no le parece justo que haya familias que, por vivir lejos de los grandes centros urbanos, no puedan acceder a una vida digna o a recursos básicos para estar bien.
En la misma línea, también expresó que cuando algo no le gusta intenta aportar desde su lugar para generar un cambio, aunque sea pequeño. Esa reflexión terminó de reforzar la idea de una profesional que encontró en la medicina otra manera de comprometerse con los demás, igual de fuerte que la que mostró durante su carrera deportiva.
Una experiencia intensa que la marcó por completo
Pareto también contó detalles del viaje, que incluyó jornadas larguísimas y un enorme desgaste físico. Relató que salieron de madrugada, llegaron a Chaco por la noche y trabajaron durante dos días completos en distintos pueblos, con horarios que arrancaban muy temprano y terminaban cerca de las 22.







