El 62,5% de la renta agrícola se queda en impuestos

El impacto del conflicto bélico en Medio Oriente.

El 62,5% de la renta agrícola se queda en impuestos
Hace 2 Hs

La participación del Estado en la renta agrícola (Índice FADA) volvió a subir según el informe trimestral de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA). Estos resultados mostraron un fuerte impacto de la guerra de Medio Oriente y el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula el 50% de la urea a nivel mundial, un fertilizante clave en la producción agrícola, especialmente para trigo. Por esa vía transita, además, aproximadamente el 20% del petróleo y el 25% del gas a nivel global.

“Esta edición está, más que nunca, marcada por la coyuntura nacional e internacional: suba de costos como el combustible que impacta en los fletes, actualizaciones de impuestos provinciales y baja rentabilidad”, explica Nicolle Pisani Claro, economista Jefa de FADA. El Índice FADA de marzo marca que el 62,5% de la renta se va en impuestos, 6,1 puntos porcentuales más que diciembre de 2025. Esto significa que, de cada $ 100 que genera una hectárea agrícola, $ 62,5 se destinan a impuestos nacionales, provinciales y municipales.

“El aumento del Índice es una combinación de dos cuestiones: la suba de los costos de producción, que hace achicar la renta agrícola, y la actualización de impuestos provinciales y tasas municipales, que hace que haya más pesos a pagar por cada hectárea. Así, cuando la renta se achica, los impuestos representan una porción más grande, explica Pisani Claro.

Costos de producción

Por un lado, se registró un fuerte aumento de los costos de producción. Por otro, como pasa habitualmente a comienzos de año, se actualizaron impuestos provinciales y municipales, lo que también suma presión.

“Este combo de costos de producción en alza, ingresos ajustados y actualización de tributos provinciales, genera un efecto claro: aunque los impuestos que nos cobran no cambien estructuralmente, pesan más sobre una renta que es menor”, agrega Antonella Semadeni, economista de la fundación.

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