Las Cuevas de Acsibi, un sistema de arcos de piedra y arenisca roja.
Hay rincones donde la naturaleza se toma el tiempo, los siglos suficientes para gestar paisajes casi inconcebibles. En las Cuevas de Acsibi, el modelado geológico a gran escala se convierte en el resultado del capricho creativo de los accidentes geográficos. Paredones gigantes de un color rojizo y unas estructuras esculpidas por el aire dan lugar a uno de los puntos más mágicos del país.
La aridez de los Valles Calchaquíes de Salta cambia repentinamente de aspecto cuando se llega a las Cuevas de Acsibi, un portal surrealista hacia un mundo erosionado por el viento y guardado entre la orografía de Seclantás, en la provincia norteña. En este rincón del país, escondido de cualquier acceso sencillo, la naturaleza parece haberse tomado sus licencias creativas.
Un desafío para aventureros en el corazón del Valle
Arribar a las Cuevas de Acsibi tiene más de aventura que de simple traslado. Para partir desde el pueblo de Seclantás, en el oeste de la provincia, primero es necesario emprender un viaje de dos horas por camino de ripio, por lo que la travesía 4x4 es inevitable. El trayecto por la Quebrada del Rincón ofrece espectáculos de cardones, apiñados en el sendero. Sin aviso, la ruta se acaba, pero el entusiasmo debe guardarse para luego, ya que aún tocan dos horas de caminata.
El trayecto a pie es parte de una aventura que prende la emoción con cada paso. El paisaje de la Quebrada cambia constantemente. Los cerros de colores son el preámbulo hacia paredones de rojo intenso que se combinan con el curso del río, imprescindible guía que indica hacia dónde hay que caminar. Por momentos, la geografía se vuelve insospechada y ese mismo río se solidifica, helado en medio del paso.
Catedrales de tierra y luz en la llegada
Tras un recorrido que no admite dubitaciones, por lo que hacerlo con un experto es imperativo, la montaña abre paso a una formación que requiere de pellizcarse un par de veces. Un escenario natural moldeado por el viento se erige imponente hacia el cielo, un contraste entre rojo vibrante y el manto celestial; un diálogo entre luces y sombras resultado de una geomorfología única, cincelada por las ráfagas.
Las cuevas de Acsibi son un sistema de pasadizos, arcos de piedra y paredones que se encienden de color vibrante. Las formaciones rocosas de arenisca rojiza evidencian el trabajo de escultura del agua a lo largo de milenios. La luz del sol se filtra entre las rocas, creando juegos cromáticos que te dejarán sin aliento. Una imagen que remite a una orquesta de velas derretidas o a una gran catedral natural que maravilla al visitante.
Las Cuevas de Acsibi se encuentran en Paraje Monteieva, en la Ruta Provincial 55. La zona fue recientemente protegida con la creación del Área Protegida Municipal Cuevas de la Quebrada del Rincón, para poder preservar este increíble monumento natural para la posteridad. Para acceder a la misma se debe ir acompañado únicamente con guías autorizados.









