Cartas de lectores: carta abierta a Mercedes Sosa

Hace 4 Hs

Querida Negra: Te escribo desde nuestro pago, desde este Tucumán que te vio nacer y que hoy te extraña con un nudo en la garganta. Te escribo porque hace poco se han cumplido 50 años del golpe militar que nos desgarró la vida, y aunque uno quisiera decirte que el tiempo todo lo cura, tengo que confesarte, con un dolor que me quema, que aquí las cosas parecen ir para atrás. Todo sigue igual, Negra. O peor. Si pudieras ver lo que estamos pasando. Hoy nos gobiernan los nietos de Martínez de Hoz. Sí, así como lo escuchás. Tienen distintos apellidos, pero las mismas caras de soberbia y, sobre todo, las mismas políticas que vos tanto combatiste con tu voz. Están aplicando ese plan de miseria que destruye el trabajo, que baja las persianas de las empresas y que termina de romper el tejido social que tanto nos costó bordar de nuevo. Insisten con la crueldad: se llevaron a 30.000 compañeros, pero ellos, con una frialdad que asusta, siguen repitiendo que fueron ocho mil. Me duele tirarte pálidas, Negra, pero el aire está pesado. Los nietos de Videla también andan por los pasillos del poder. Y lo que más me parte el alma son los pibes. Aquellos jóvenes que antes ponían el cuerpo contra el tirano, hoy parecen haber perdido la brújula. Hay una generación que, confundida o engañada, reivindica a esos demonios que sembraron muerte y desolación. Se ha perdido el respeto, Negra. El respeto por los viejos, por los que sufren una discapacidad, y hasta por los artistas inmensos como vos. Tengo que contarte algo que me dio mucha bronca, pero que también me mostró una luz. Un retoño imberbe, uno de esos que no saben nada de la vida ni de la historia, se atrevió a insultarte. Profanó tu memoria y tu entrega. Pero escuchame bien, Negra: no duró nada. Miles y miles de argentinos, de todas las edades, salieron a los gritos a defenderte. Repudiaron esa agresión cobarde porque a vos no se te toca, porque vos sos el canto de la tierra y eso, no hay pibe caprichoso que lo pueda borrar. Vivimos un tiempo complicado. Nos gobierna un pichón de Nerón que parece disfrutar del incendio, arrastrándonos a todos hacia una locura que no tiene nombre. Pero bueno, vos bien sabías que “todo cambia” y que lo malo, por más que pese, también pasa. Tengo fe, Negra. Tengo la certeza de que pronto soplarán nuevos vientos, de esos que limpian el rastro de la injusticia. Y estoy seguro de que vos, desde allá arriba, nos vas a dar una mano. No te quito más tiempo. Imagino que andarás por ahí, afinando la garganta, quizás ensayando algún tema nuevo con Piazzolla o charlando con los amigos que se fueron antes. Acá te extrañamos un montón. Te mando un abrazo enorme de esos que cruzan el cielo. Hasta siempre, Negra.

Mario Koltan                                  

mario.koltan@gmail.com

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