San Martín pegó primero, pero no pudo sostener el resultado y perdió la chance de ser puntero

Una gran jugada colectiva había puesto en ventaja al "Santo" en el amanecer del encuentro, pero la descoordinación defensiva terminó sentenciando el 1 a 1 en la visita a Deportivo Madryn.

CHANCE PERDIDA. San Martín pagó caro el error en el final del primer tiempo y no pudo llegar a la cima de las posiciones. CHANCE PERDIDA. San Martín pagó caro el error en el final del primer tiempo y no pudo llegar a la cima de las posiciones. FOTO Gentileza Diario Jornada

Otra vez a los hinchas de San Martín de Tucumán se les presenta la metáfora del vaso medio lleno o medio vacío. El empate 1 a 1 a domicilio con Deportivo Madryn tiene el mérito del invicto conservado en un reducto difícil y el demérito de llevarse apenas un punto cuando la debilidad de su rival y las circunstancias del partido invitaban a una victoria.

En apenas seis minutos a Andrés Yllana le asistió la razón por las fichas movidas en el tablero, entre el pálido (y cuasi milagroso empate en San Juan) y esta visita de riesgo inmediatamente posterior en Madryn.

Porque San Martín construyó su mejor jugada colectiva en el torneo, con un toque de Lautaro Ovando para la aceleración de 'Nico' Castro y su descarga en Matías García. El “Caco” metió el puñal profundo para el pique al vacío y la definición certera de Diego Diellos desairó al arquero Yair Bonnín.

Precisamente el asistidor y el goleador (cumplió la ‘ley del ex’) que sorprendieron al amanecer del partido fueron las novedades del entrenador en busca de paliar sus déficits de generación y de

El estadio Abel Sastre enmudeció de repente. Los hinchas del “Aurinegro” se privaron de un día de playa maravilloso tan entusiasmados como estaban con la actuación, y sobre todo el resultado, la goleada 3-0 sobre Estudiantes de Buenos Aires la fecha anterior.

El técnico Cristian Díaz se aferró a la vieja máxima de “equipo que no gana no se toca”. Pero la energía inicial del anfitrión se enfrió rápido pese a los 26 grados en la tarde de “La Más Linda”, cual reza el eslogan publicitario de la Municipalidad de Puerto Madryn. El gol de Diellos no estaba en su guión.

A decir verdad, el “Santo” manejó bien la ventaja y debió irse al entretiempo en ventaja. El “Depo” inquietó algunas pocas veces a Darío Sand, con un par de remates de Nicolás Servetto y un disparo de media distancia de Nazareno Solís.

Incluso sobre el final de la primera etapa, el local entregó señales de estar “groggy”. Quizá sí cometió un pecado el conjunto de Yllana en este Domingo de Ramos: le faltó una mayor voracidad para intentar asestar el golpe que “decapitara a la hidra”, es decir, erradicar de raíz un ramillete de riesgos omnipresentes, como una decisión arbitral que inclinara la cancha o que los jugadores anfitriones hicieran pesar su experiencia (y su conocimiento del terreno y las condiciones) para aprovechar algún error rival.

San Martín pegó primero, pero no pudo sostener el resultado y perdió la chance de ser puntero

En fin, el árbitro Fabricio Llobet dio cuatro minutos de descuento (para un primer tiempo del ascenso, una curiosidad al menos) y no hubo un error, sino un “horror” del fondo de San Martín para dejar todo como entonces. Darío Sand y Ezequiel Parnisari, con su ‘blooper’ hicieron posible que el colombiano Cuero se lanzara en palomita para sellar un 1-1 que los propios hinchas no imaginaban, lanzados como estaban a cantar el inefable “ponga huevo, Madryn ponga huevo…” desde minutos antes.

El gol que se hizo a sí mismo no pareció dejar un efecto post-traumático en el “Santo”, salvo quizá en cierto enamoramiento con el empate que comenzó a mostrar en la primera mitad del complemento.

Los ingresos de Santiago Briñone, primero, y de Gonzalo Rodríguez, después, trajeron indicios de un San Martín parado unos metros más atrás y de apuesta inequívoca a la contra. El equipo lamentó en demasía las salidas por lesión de López y de Lautaro Ovando, que habían tenido un buen primer tiempo.

A favor del entrenador hay que decir que entendió el pobre juego de las cartas que el Deportivo Madryn tenía para bajar, y cambió de estrategia para el cuarto de hora final: entonces saltaron a la cancha Jorge Juárez, Luca Arfaras y Facundo Pons, con un sesgo más ofensivo para, ahora sí, intentar meter en su valija tres puntos que hubieran catapultado a su equipo a la cima de la zona B, al menos hasta que juegue Atlético  de Rafaela. 

Pero en realidad, el segundo tiempo fue una calamidad, cortado y casi sin situaciones de gol (apenas un remate de Pons desviado por el arquero) en tiempo reglamentario. En una adición interminable, entonces sí pudo ganarlo cualquiera de los dos. Antes del silbato final, llegaron las rojas a Parnisari y Marcelo Meli, y amarillas por doquier.

Mucha gente se habrá ido del estadio lamentando las horas de playa perdidas, quizá las últimas de la temporada. San Martín, tal vez lamentó no haber ido a buscar con mayor ímpetu la victoria cuando el trámite le era propicio. Y que una tarde que había comenzado tan, pero tan bien, terminó término medio.

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