“Me apretaron, me quisieron extorsionar”: Barrera denunció presiones y negó el encubrimiento en el caso Lebbos

El ex subjefe de Policía, quien fue condenado a cinco años de prisión, reiteró que es inocente y que la causa por la cual lo condenaron fue armada

Barrera habla frente a los jueces que juzgan a César Soto y a Sergio Kaleñuk. Barrera habla frente a los jueces que juzgan a César Soto y a Sergio Kaleñuk.

El ex comisario general Nicolás Barrera, ex subjefe de Policía de Tucumán y condenado en 2018 por encubrimiento en la causa por la muerte de Paulina Lebbos, declaró en el juicio que se sigue contra César Soto y Sergio Kaleñuk y lanzó una grave acusación contra la fiscalía: “me apretaron, me quisieron extorsionar”, afirmó al relatar el contexto en el que fue investigado.

Ante el tribunal conformado por los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli  y Luis Morales Lezica y ante la presencia de Alberto Lebbos, el padre de Paulina, Barrera centró su exposición en cuestionar los elementos que derivaron en su condena y en denunciar presuntas presiones para que incriminara a terceros. “Todo lo que está en la causa es subjetivo en mi persona, absolutamente subjetivo. Yo no voy a defender a nadie”, sostuvo, al intentar despegarse de cualquier maniobra de encubrimiento.

En uno de los pasajes más sensibles de su declaración, apuntó directamente contra el accionar del Ministerio Público Fiscal durante la instrucción y fue particularmente duro, aunque sin nombrarlo, con el fiscal Diego López Ávila, quien tomó la investigación luego de Carlos Albaca y quien durante el juicio consiguió las condenas contra el ex secretario de Seguridad Eduardo Di Lella, contra el ex jefe de Policía, Hugo Sanchez, contra Barrera y contra el ex jefe de la Regional Norte Rubén Brito. “Me quiso apretar para que yo revele cosas que no eran exactas”, dijo, y remarcó que esas exigencias estaban vinculadas a explicaciones sobre comunicaciones telefónicas incorporadas al expediente. A la salida del debate, ante los periodistas, Barrera sí dio el nombre y el apellido de López Ávila como la persona que según él “lo apretó”. Durante ese juicio, el fiscal había mostrado pruebas contundentes de la participación del alto jefe policial en las maniobras de encubrimiento, tanto que los jueces decidieron condenarlo.

Barrera, quien cumplió su condena el año pasado, mantuvo tres llamados el sábado 25 de febrero de 2006 y dos el 26 de febrero, cuando desapareció Paulina, con Sergio Kaleñuk, hoy sentado en el banquillo de los acusados por encubrimiento. Así explicó que él estaba a cargo del operativo de seguridad que se montaría ese fin de semana ya que el domingo jugaban Atlético contra San Martín, e indicó que el hijo del fallecido ex secretario privado del gobernador José Alperovich, Alberto Kaleñuk, formaba parte de la comisión directiva de Atlético y trabajaban en conjunto, además de con otras personas, para que no haya hechos de violencia ni antes ni después del partido. “Recuerdo que ese domingo Kaleñuk me llamó a las 7 de la mañana par decirme que había problemas con la venta de entradas. Ya me había advertido el día anterior sobre otros incidentes en la sede de la Liga, donde concurrían los hinchas de Atlético a comprar”, dijo. Pero no recordó si hubo otro llamado durante la noche de ese mismo domingo, cuando ya Alberto Lebbos estaba denunciando la desaparición de su hija.

Barrera también se refirió a la acusación puntual que lo llevó a ser condenado, vinculada a supuestas órdenes impartidas a personal policial para alterar las actas del hallazgo del cuerpo de Lebbos. En ese sentido, negó de plano esa versión. “Que digan que yo he estado en connivencia para que se haga todo un encubrimiento… sólo Dios lo sabe. Yo tengo la conciencia tranquila”, expresó.

Durante su declaración, el ex jefe policial reiteró que siempre sostuvo su inocencia. “Me he bancado injurias, he escuchado de todo, pero gracias a Dios tengo la fortaleza necesaria para afrontarlo”, señaló, al recordar aquel proceso.

En esa línea, volvió a cargar contra López Ávila. “La trasnochada locura de un fiscal que me quiso, por esta llamada, hacer toda esta cuestión que me ha afectado la vida”, afirmó, en referencia a las pruebas telefónicas que son consideradas clave en su situación judicial. Tan vehemente fue que el fiscal de este juicio, Carlos Sale, tuvo que preguntarle si había sido él quien lo había amenazado, a lo que Barrera dijo que no, “sino el fiscal de Instrucción”.

EN LOS EXTREMOS. Lebbos y Barrera, en las esquinas de la imagen, esperan que se reinicie el juicio durante un intermedio. EN LOS EXTREMOS. Lebbos y Barrera, en las esquinas de la imagen, esperan que se reinicie el juicio durante un intermedio.

Barrera también hizo alusión a las consecuencias personales que, según dijo, le generó la causa. Recordó que cumplió prisión en Villa Urquiza y que su salud se deterioró con el paso del tiempo. “Tengo enfermedades, soy insulinodependiente, tuve problemas cardíacos… cumplí la cárcel y siempre fui respetuoso”, manifestó ante los jueces. Al mismo tiempo, sugirió que la investigación en su contra respondió a una construcción irregular. “Cuando vi que esto no se podía superar, porque lo considero una cuestión armada… me levanté y dije que soy absolutamente inocente”, expresó, insistiendo en que nunca participó de un encubrimiento.

El ex subjefe de Policía también buscó respaldar su versión con su trayectoria y su vida personal. “Vivo en el barrio hace 37 años, no hay un vecino que me desconozca”, afirmó, y destacó el acompañamiento de su familia a lo largo de todo el proceso judicial.

Finalmente, cerró su intervención reafirmando su postura frente al tribunal. “Lo único que tengo es la verdad… lo repetí mil veces y lo voy a seguir repitiendo”, sostuvo Barrera, en una declaración atravesada por cuestionamientos a la investigación y por un intento de desligarse definitivamente de uno de los capítulos más controvertidos del caso Lebbos.


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