¿Quién es Mauritania? Conocé al exótico rival que enfrentará la Selección este viernes
Tras los cambios de último momento en la agenda, el equipo de Lionel Scaloni tendrá su penúltima función en el país antes del Mundial 2026 frente a un seleccionado africano en pleno crecimiento. Aunque figura en el puesto 115 del ranking FIFA, los mauritanos vienen de hacer historia en su continente.

El camino de la selección argentina hacia la defensa del título mundial ha sumado un capítulo inesperado. Luego de que la Finalissima contra España fuera cancelada por el conflicto bélico en Medio Oriente y de que se cayera el amistoso frente a Guatemala, la AFA confirmó dos rivales desconocidos para la despedida. El primero de ellos será Mauritania. El encuentro se disputará este viernes 27 de marzo en La Bombonera, transformándose en la penúltima oportunidad para que el público argentino vea a Lionel Messi y compañía antes de que la delegación parta rumbo a Estados Unidos para la gran cita de junio.
Un largo camino recorrido
Mauritania, conocidos como los "Leones de Chinguetti" o los "Almorávides", es un seleccionado que nunca ha logrado clasificar a una Copa del Mundo, pero que atraviesa el proceso de desarrollo más importante de su historia. Actualmente son dirigidos por el español Aritz López Garai, un ex mediocampista con amplio recorrido en el fútbol de ascenso de su país, quien llegó al cargo tras dirigir al club más importante de la liga mauritana. Bajo su mando, el equipo ha intentado profesionalizar sus estructuras, apoyándose en el hecho de que casi el 70% de sus futbolistas compiten en ligas del extranjero, principalmente en divisiones menores de Europa y el norte de África.
La historia de Mauritania tiene un capítulo oscuro que explica por qué su crecimiento actual es tan meritorio. Hace poco más de una década, entre 2010 y 2012, la selección desapareció prácticamente del mapa futbolístico internacional. Debido a una profunda crisis financiera y administrativa, la federación decidió retirar al equipo de las eliminatorias para la Copa de África 2012, lo que provocó que la CAF los sancionara con una prohibición de participar en la siguiente edición. Esta inactividad total hizo que en marzo de 2012 Mauritania dejara de figurar en el ranking de la FIFA por no haber disputado partidos oficiales en años, llegando a tocar fondo en diciembre de ese mismo año en el puesto 206, siendo estadísticamente una de las cuatro peores selecciones del planeta.
El arquitecto de este "milagro africano" es Ahmed Yahya, quien asumió la presidencia de la federación en 2011, justo cuando el fútbol mauritano estaba en ruinas. Su gestión es estudiada hoy como un modelo de éxito en África: en lugar de buscar resultados inmediatos, Yahya utilizó los fondos de programas como FIFA Forward para construir desde los cimientos. Reformó el Estadio Cheikha Boïdiya (su actual fortín), creó una academia de formación de élite, un centro médico especializado y hasta fundó FFRIM TV, el primer canal de televisión propio de una federación en el continente, para televisar y profesionalizar la liga local.
Yahya fue elegido como el mejor dirigente de África en 2017 y el seleccionado fue premiado como el equipo del año en 2018, y recientemente se convirtieron en una de las primeras ligas africanas en implementar el VAR.
¿Es un rival a la altura?
En términos estrictamente futbolísticos, el conjunto africano viene de mostrar dos caras muy marcadas en el último tiempo. Por un lado, consiguieron su mayor logro histórico al alcanzar los octavos de final en la Copa Africana de Naciones 2023, donde cayeron dignamente ante Cabo Verde.
Por otro lado, su camino hacia el Mundial 2026 se vio truncado de forma temprana al finalizar en la quinta posición de su grupo, por detrás de Senegal, RD Congo, Sudán y Togo, donde cosecharon apenas siete puntos y superaron solamente a Sudán del Sur. Su principal déficit ha sido la falta de gol, marcando solo cuatro tantos en toda la eliminatoria, aunque se destacan por una solidez defensiva que suele incomodar a los rivales que no logran anotar con rapidez.
Los mejores jugadores del país africano son el mediocampista Oumar Ngom, quien se desempeña en el Lecce de la Serie A italiana, y el delantero Aboubakary Koïta, figura del AEK Atenas en Grecia, club habitual en competiciones continentales. También resaltan las figuras de Pape Ndiaga Yade, quien milita en el Sheriff Tiraspol de Moldavia (equipo con vasta experiencia en Champions League), y el defensor central Lamine Ba, quien juega en el Śląsk Wrocław de Polonia. Además, Bakari Camara y Mamamdou Diop se desempeñan en la segunda división del fútbol francés.
Todos ellos representan la esperanza de un equipo que llega a Buenos Aires sin nada que perder y con la motivación de enfrentar, quizás por única vez, a los vigentes campeones del mundo en uno de los estadios más míticos del planeta.







