Agustín Marchesín se lesionó en el último partido frente a Instituto de Córdoba.

Boca recibió un golpe inesperado en un momento sensible de la temporada. Tras los estudios médicos realizados en las últimas horas, se confirmó que Agustín Marchesín sufrió un desgarro de grado 3 en el aductor derecho, la lesión muscular más severa dentro de esa escala.
La noticia transforma una preocupación inicial en un problema concreto para el cuerpo técnico encabezado por Claudio Úbeda, que pierde a su arquero titular justo en el inicio de una seguidilla decisiva de partidos.
La lesión se produjo en el tramo final del triunfo 2-0 ante Instituto, en La Bombonera. Marchesín sintió un tirón muscular luego de una jugada y, pese a intentar continuar en el campo de juego, los gestos de dolor fueron evidentes. Finalmente, debió ser reemplazado por el juvenil Leandro Brey.
El diagnóstico no deja lugar a dudas. Un desgarro de grado 3 implica una recuperación prolongada, con un plazo estimado de entre tres y cuatro semanas, siempre sujeto a la evolución del jugador. En ese contexto, su ausencia en los próximos compromisos está prácticamente confirmada.
Marchesín no podrá estar en el duelo ante Talleres por la fecha 13 de la Liga Profesional ni en el debut de Boca en la Copa Libertadores frente a Universidad Católica, dos partidos que marcan el inicio de una etapa exigente para el equipo.
El objetivo del cuerpo médico apunta a que pueda reaparecer en una semana clave de abril, cuando Boca deberá enfrentar a Barcelona el 14 y a River Plate el 19 en el Superclásico. Sin embargo, su presencia en esos encuentros es, por ahora, una incógnita y dependerá de su recuperación día a día.
En lo inmediato, la responsabilidad recaerá sobre Leandro Brey. El joven arquero será quien tome el lugar bajo los tres palos en un contexto de alta exigencia, tanto en el plano local como en el internacional.
La baja de Marchesín llega justo cuando Boca parecía haber encontrado cierta estabilidad en su rendimiento. Ahora, con un calendario apretado tras el parate internacional y el inicio de la fase de grupos de la Libertadores, el equipo deberá adaptarse rápidamente a un nuevo escenario.
Una lesión que no solo obliga a rearmar el arco, sino que también pone a prueba la solidez de Boca en un momento donde cada detalle empieza a pesar.







