El director ejecutivo, Martín Nadler, reveló que tanto él como su esposa manejan directamente las cuentas oficiales de la empresa.

La histórica marca argentina Lumilagro quedó en el centro de la polémica tras una serie de publicaciones en redes sociales que generaron fuerte rechazo. En medio del escándalo por despidos y su giro hacia la importación, el propio dueño confirmó quién está detrás de los mensajes que se volvieron virales.
El director ejecutivo, Martín Nadler, reveló que tanto él como su esposa manejan directamente las cuentas oficiales de la empresa. La declaración cobra relevancia luego de que la marca fuera criticada por burlarse de trabajadores despedidos en publicaciones que defendían el modelo importador impulsado por el gobierno de Javier Milei.
Quién maneja las redes de Lumilagro
A diferencia de otras compañías que tercerizan su comunicación digital, Nadler decidió centralizar el control del mensaje. Según explicó en una entrevista en el stream La Fábrica, la decisión responde a la necesidad de supervisar cada respuesta.
“Tengo a mi mujer de community manager. Antes teníamos un CM, pero ahora estamos los dos juntos. Vamos comentando y vemos cómo respondemos algunas cuestiones que pueden ser más complejas que otras”, afirmó.
UNA de las polémicas publicaciones
El empresario sostuvo que anteriormente resultaba difícil transmitir la visión de la empresa a un tercero. “Teníamos que estar todo el tiempo diciéndole qué contestar. Hace poquito empezamos una estrategia en redes”, agregó.
El origen del escándalo
La controversia estalló en X (ex Twitter), donde la cuenta oficial de Lumilagro respondió a usuarios con mensajes que fueron considerados ofensivos. En uno de los intercambios, se planteaba si los consumidores preferían “contratar operarios” o pagar más caro un termo, en un contexto de despidos dentro de la compañía.
Las respuestas, de tono confrontativo, fueron rápidamente viralizadas y provocaron críticas tanto de usuarios como de distintos sectores.
Una decisión que fija postura
La confirmación de que el propio dueño está a cargo de las redes cambia el eje de la discusión. Ya no se trata de un error aislado de un community manager, sino de una línea comunicacional definida desde la conducción de la empresa.
En ese marco, la estrategia digital de Lumilagro aparece alineada con su posicionamiento actual: una defensa abierta del modelo importador, incluso a costa de tensar su vínculo con parte de la opinión pública.
La polémica sigue creciendo y deja abierta una pregunta clave: hasta qué punto una marca histórica puede sostener una comunicación confrontativa sin afectar su reputación.






