Los familiares de Garrido y de Cerrutti dijeron presente en Corrientes. Benjamín Papaterra/LA GACETA.
No importó la distancia ni la lluvia que acompañó la jornada en Corrientes. En Aranduroga, además del rugby, hubo otro partido que también se jugó: el del acompañamiento. Varias familias tucumanas viajaron para alentar a Tarucas frente a Yacaré XV, en una muestra de apoyo que se sintió desde el primer minuto.
A un costado de la cancha principal, entre pilotos, mates y charlas cruzadas, se destacaban los familiares de Ignacio Cerrutti y Benjamín Garrido. No era un viaje más. Era, en muchos casos, parte de una rutina que comenzaron a construir desde el inicio de la temporada.
“Desde principios de año nos propusimos seguirlo en todos los partidos. Tanto de local como de visitante, esperamos la lista y, cuando se confirma, empezamos a organizar el viaje”, contó Lucas Cerrutti. La logística se arma casi de manera automática: mensajes, coordinación y la ilusión de estar presentes. “Con un compañero de viaje vamos viendo cómo hacer para venir a verlo”, agregó.
Del otro lado, Rafael Garrido compartía la misma sensación. “Es algo muy lindo, un orgullo. Que los chicos puedan representar a los clubes en la franquicia es importante, y tratamos de estar en todos los partidos que se pueda”, explicó.
Ese respaldo no pasa desapercibido para los jugadores. Al contrario, se transforma en un impulso extra dentro de la cancha. “Es una alegría. Te hacen sentir acompañado todo el tiempo y eso te da una fuerza más cuando estás lejos de la provincia”, reconoció Ignacio Cerrutti.
Benjamín Garrido fue en la misma línea. “Se siente el apoyo. Yo siempre voy a jugar para mi familia”, indicó.
En un torneo que implica viajes constantes y semanas fuera de casa, la presencia de los afectos se vuelve un factor determinante. No solo por lo emocional, sino también por lo simbólico: cada familia representa una historia, un club de origen, un camino recorrido.
En Corrientes, Tarucas no estuvo solo. Porque más allá del resultado, hubo algo que quedó claro: el rugby también se juega desde la tribuna. Y hay pasiones que no entienden de kilómetros ni de lluvias.








