Coudet, entrenador de River.

En la antesala del sorteo de la Copa Sudamericana, Eduardo Coudet ya dejó en claro cuál es su principal preocupación: no quiere que River quede atrapado en un grupo condicionado por los viajes largos. Más allá de los nombres propios, el entrenador pone el foco en un aspecto que muchas veces resulta determinante en la competencia: la logística.
Tras un inicio positivo al frente del equipo, el “Chacho” busca optimizar cada detalle en la planificación. Y en ese sentido, su prioridad es evitar destinos que impliquen traslados extensos, conexiones complejas o recorridos que impacten directamente en la recuperación de sus futbolistas.
Dentro de los posibles escenarios que encenderían las alarmas aparece una combinación exigente tanto en lo deportivo como en lo logístico: un grupo con Millonarios (Colombia), Blooming (Bolivia) y Botafogo (Brasil). No solo por el peso de los rivales, sino por las distancias, la altura en algunos casos y la carga física que implican estos desplazamientos.
La preocupación de Coudet no es casual. La fase de grupos de la Sudamericana coincidirá con un calendario ajustado en el torneo local, donde River deberá afrontar compromisos clave del Apertura, incluidos clásicos y partidos de alta exigencia. En ese contexto, cada viaje suma desgaste y condiciona la planificación semanal, tanto en entrenamientos como en recuperación.
El cuerpo técnico entiende que los traslados largos pueden generar una merma en el rendimiento, especialmente en una competencia que exige regularidad y donde cada punto puede ser decisivo para avanzar de fase.
De todos modos, el entrenador mantiene una postura pragmática. Sabe que el sorteo es impredecible y que no hay margen para elegir rivales. Por eso, más allá de sus preferencias, remarca la capacidad del equipo para adaptarse a cualquier escenario que toque.
Con River como uno de los candidatos y con la ventaja de ser cabeza de serie, el objetivo está claro: competir al máximo nivel y pelear el título. Pero en esa carrera, Coudet ya marcó su primera batalla, incluso antes de jugar: que el camino no esté condicionado por los kilómetros.







