Hoy se sortean los grupos de la Copa Libertadores.

Boca vuelve a la Copa Libertadores con la expectativa en alza y una pregunta que atraviesa a todo el mundo “xeneize”: ¿cuál podría ser el grupo de la muerte en esta edición 2026?
El equipo dirigido por Claudio Úbeda partirá como cabeza de serie, una ventaja que le permitirá evitar a los gigantes del continente en la fase inicial. Sin embargo, eso no lo blinda de caer en una zona compleja. Por el contrario, el riesgo aparece en los otros bombos, donde se mezclan equipos históricos, viajes exigentes y condiciones difíciles.
Uno de los escenarios más duros que se proyectan incluye a Corinthians como rival brasileño, acompañado por Junior de Colombia y Barcelona de Ecuador. Se trata de una combinación que reúne jerarquía, experiencia copera y estadios siempre complicados.
Otra alternativa igual de exigente podría conformarse con Cruzeiro, Universidad Católica de Chile y Sporting Cristal de Perú. En este caso, la dificultad radica tanto en el nivel de los equipos como en la logística: viajes largos y contextos que suelen emparejar fuerzas.
Pero el análisis no termina en los nombres. Hay un factor que puede inclinar la balanza: la altura. La posibilidad de cruzarse con Bolívar o Cusco representa uno de los mayores temores, ya que implica jugar a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, un escenario históricamente adverso para los equipos argentinos.
En contrapartida, también existen zonas más accesibles en el papel. Universitario o Deportivo La Guaira aparecen como rivales de menor peso, aunque con el condicionante de extensos traslados. Incluso equipos emergentes como Mirassol, revelación del fútbol brasileño, pueden convertirse en una incógnita peligrosa.
Mientras tanto, Boca se apoya en una fortaleza que suele ser determinante: La Bombonera. En condición de local, el equipo rara vez cede puntos en fase de grupos, un factor que puede compensar cualquier dificultad externa.







