10 Julio 2002 Seguir en 
"Cuando me apuntó con el arma me di vuelta, fui a mi pieza, me tomé un tranquilizante y me volví a acostar. Esto es una locura, ya no sabemos qué hacer", relató Silvia de Roldán. Con el del domingo pasado, la mujer suma 14 robos y asaltos en su casa de Frías Silva y Bolívar, en el corazón del barrio La Ciudadela.
Silvia dijo que está tan cansada y aterrorizada que se acostó sin siquiera comentarle a su esposo, Enrique Roldán, que un delincuente acababa de amenazarla con un revólver. "Me enteré a la mañana, cuando vi los vidrios rotos", aclaró él.
Los Roldán, quienes son directores de la organización "Solos y Solas", responsabilizaron a un vecino de ser quien robó unos $200 en mercadería el domingo pasado a la madrugada, y también lo señalaron como autor de otros atracos que sufrieron.
"Vive acá enfrente, en ?El Triángulo?; todos lo conocemos y él ni se preocupa en esconderse. Lo denunciamos, con nombre y apellido, pero está suelto porque la Policía no hace nada", agregó Silvia. Su esposo responsabilizó "por lo que pueda pasar" al jefe de Policía (Luis Valdiviezo) y a los policías de la comisaría 3ª. "Hace una semana lo detuvieron adentro de una casa, pero a los tres días salió y pasa por nuestras casas, burlándose y amenazándonos", agregó Silvia.
Una advertencia
Hace dos meses, cuando los Roldán estaban haciendo refacciones en su casa y cerrando el pequeño jardín que daba a Frías Silva, alguien les volteó parte de la pared y picó el resto. "Nos dejaron una nota abajo de la puerta, amenazándonos de muerte", explicó ella. Los Roldán estiman que los agreden y amenazan porque se animan a denunciar lo que pasa en el barrio.
"Quieren que nos vayamos de acá para quedar como dueños de La Ciudadela. Pero es nuestra casa y nos cuesta mucho mantenerla. Nosotros, con ?Solos y Solas? hacemos muchos trabajo social; con esta gente no podemos hacer nada", dijo Enrique. A esta altura -dijeron- no les importan tanto las pérdidas económicas, pero sí el shock y el pánico que les genera la inseguridad.
Los ataques de 1998
Los padecimientos de los Roldán no son nuevos. Ya en julio de 1998 tuvieron que contratar a miembros del grupo CERO para custodiar la casa debido a los constantes ataques que sufrían. En esa oportunidad, denunciaron que los policías de la zona les cobraban la nafta cada vez que iban, y que sin embargo no hacían nada para detener a ladrones y agresores. "Lo único que queremos es poder vivir tranquilos, trabajar y que nuestro hijo pueda jugar en la vereda sin que le pasen las balas por arriba de la cabeza", dijo Roldán. Ayer, luego de que terminó la entrevista con LA GACETA, le apedrearon la casa, en represalia por las denuncias que había realizado.
Silvia dijo que está tan cansada y aterrorizada que se acostó sin siquiera comentarle a su esposo, Enrique Roldán, que un delincuente acababa de amenazarla con un revólver. "Me enteré a la mañana, cuando vi los vidrios rotos", aclaró él.
Los Roldán, quienes son directores de la organización "Solos y Solas", responsabilizaron a un vecino de ser quien robó unos $200 en mercadería el domingo pasado a la madrugada, y también lo señalaron como autor de otros atracos que sufrieron.
"Vive acá enfrente, en ?El Triángulo?; todos lo conocemos y él ni se preocupa en esconderse. Lo denunciamos, con nombre y apellido, pero está suelto porque la Policía no hace nada", agregó Silvia. Su esposo responsabilizó "por lo que pueda pasar" al jefe de Policía (Luis Valdiviezo) y a los policías de la comisaría 3ª. "Hace una semana lo detuvieron adentro de una casa, pero a los tres días salió y pasa por nuestras casas, burlándose y amenazándonos", agregó Silvia.
Una advertencia
Hace dos meses, cuando los Roldán estaban haciendo refacciones en su casa y cerrando el pequeño jardín que daba a Frías Silva, alguien les volteó parte de la pared y picó el resto. "Nos dejaron una nota abajo de la puerta, amenazándonos de muerte", explicó ella. Los Roldán estiman que los agreden y amenazan porque se animan a denunciar lo que pasa en el barrio.
"Quieren que nos vayamos de acá para quedar como dueños de La Ciudadela. Pero es nuestra casa y nos cuesta mucho mantenerla. Nosotros, con ?Solos y Solas? hacemos muchos trabajo social; con esta gente no podemos hacer nada", dijo Enrique. A esta altura -dijeron- no les importan tanto las pérdidas económicas, pero sí el shock y el pánico que les genera la inseguridad.
Los ataques de 1998
Los padecimientos de los Roldán no son nuevos. Ya en julio de 1998 tuvieron que contratar a miembros del grupo CERO para custodiar la casa debido a los constantes ataques que sufrían. En esa oportunidad, denunciaron que los policías de la zona les cobraban la nafta cada vez que iban, y que sin embargo no hacían nada para detener a ladrones y agresores. "Lo único que queremos es poder vivir tranquilos, trabajar y que nuestro hijo pueda jugar en la vereda sin que le pasen las balas por arriba de la cabeza", dijo Roldán. Ayer, luego de que terminó la entrevista con LA GACETA, le apedrearon la casa, en represalia por las denuncias que había realizado.







