
A tres meses de cumplir una década en el mercado, Beer Market cerró sus casi 20 sucursales y dejó sin trabajo a 300 empleados. La empresa, fundada por Leandro Sangiacomo, Juan Ignacio Albistur y Ariel Krug, comunicó el cese de actividades a través de un mensaje de WhatsApp y luego ofreció pagar solo el 50% de las indemnizaciones correspondientes, tras iniciar un Proceso Preventivo de Crisis.
El cierre de Beer Market y el impacto en 300 trabajadores
La cadena de bebidas supo posicionarse como una de las pioneras en el rubro, combinando tiendas físicas y venta online con envíos en el día en el AMBA. Llegó a contar con locales en Villa del Parque, Palermo (tres sucursales), Barrio Norte, Núñez, Belgrano (dos), Villa Urquiza, Almagro, Boedo, Caballito (dos), Victoria, Martínez, San Isidro y Beccar, entre otros puntos estratégicos de la Ciudad de Buenos Aires y la zona norte bonaerense.
En su mejor momento ofrecía financiación en 3 cuotas sin interés y hasta 6 cuotas para compras online superiores a $100.000, una estrategia agresiva que apuntaló su crecimiento.
Sin embargo, en los últimos meses comenzaron a cerrar sucursales con bajo nivel de ventas. Actualmente, la tienda online muestra un mensaje que indica: “Estamos renovando la tienda y está quedando increíble. ¡Volvé en unos días!”, aunque los empleados aseguran que la actividad cesó por completo.
“Los barones de la cerveza” y el crecimiento del negocio
Una nota de la revista Revista Apertura bautizó a los fundadores como “Los barones de la cerveza”, destacando que tomaron el modelo de las licorerías estadounidenses para crear un supermercado especializado en bebidas. También adquirieron experiencia organizando festivales cerveceros y desarrollaron una fuerte red de contactos en el sector.
En el caso de Albistur, su apellido es ampliamente conocido en el ámbito de la publicidad, un factor que, según la publicación, fue clave en el armado del negocio.
Indemnizaciones al 50% y malestar de los empleados
La semana pasada, los trabajadores recibieron un mensaje por WhatsApp donde se les indicaba que no debían presentarse a trabajar. Dos días después fueron citados para informarles que la empresa no abonaría el 100% de las indemnizaciones. El argumento oficial fue el inicio de un Proceso Preventivo de Crisis, que permitiría pagar solo la mitad de lo adeudado.
Una de las empleadas despedidas, Paloma Andrada, relató en diálogo con Nora Vieiras por AM 750 que la situación los tomó por sorpresa. “Hace cuatro meses empezaron a cerrar tiendas que no tenían tantas ventas con la excusa del alquiler, pero no pensábamos que estaban tan mal”, aseguró.
Andrada, que percibía $700.000 mensuales y tenía tres años de antigüedad, afirmó que le ofrecieron el equivalente a dos sueldos básicos, incluyendo el mes en curso. “Todo el mundo estaba muy indignado. Hay gente que por necesidad tuvo que aceptar. Es comprensible, es mejor tener algo que nada, pero no es lo que uno merece por el tiempo y dedicación”, sostuvo.
Angustia, urgencia y posibles acciones legales
Los trabajadores consideran que la empresa se aprovechó de la angustia y la necesidad para reducir el pago de indemnizaciones. Según Andrada, formalmente continúan contratados, aunque se les pidió no asistir a sus puestos.
“Me dio mucha angustia. Uno sabe que las cosas malas pasan, pero cuando te tocan es terrible. Tenemos que empezar con abogados”, señaló.
Mientras tanto, la urgencia económica apremia. “Vuelve a arrancar el mes, vuelve a arrancar la vida y la vida no te espera porque a vos te echaron”, expresó la exempleada.
El caso de Beer Market vuelve a poner en debate el uso del Proceso Preventivo de Crisis y el impacto de los cierres empresariales en un contexto económico complejo, donde cientos de familias quedan de un día para el otro sin ingresos y con indemnizaciones reducidas.







