Love story: entre las mejores series que está emitiendo Disney+

LA PAREJA (REAL). “John John” Kennedy y Carolyn Bessette. LA PAREJA (REAL). “John John” Kennedy y Carolyn Bessette.
Guillermo Monti
Por Guillermo Monti 04 Marzo 2026

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La familia Kennedy figura entre lo más cercano a la nobleza de lo que Estados Unidos puede presumir, de allí la mezcla de interés, fantasía, deslumbramiento, envidia y -por supuesto- morbo que genera cada movida del clan. Y en esa avidez por consumir lo que cualquier Kennedy hace o dice, pulpa de la prensa política, de la del corazón o de la carroñera, ¿qué mejor que una (trágica si las hay) historia de amor?

A esta altura, Ryan Murphy produce series de TV como quien conduce una fábrica de chacinados. Sus shows salen de la cadena de montaje con lógicos resultados: algunos son buenísimos: otros, descartables. Es el riesgo de buscar la calidad entre tanta cantidad. Haciendo justicia con Murphy y con su gente, vale subrayar que esta primera entrega de American Love Story va a la columna virtuosa de la franquicia. Porque la de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette es una historia demasiado buena y la serie de Hulu/Disney+ está contándola con las dosis justas de frívola sensibilidad.

Murphy está abocado a diseccionar la cultura de masas estadounidense desde distintos ángulos: el horror, el crimen, el deporte, las disidencias. Sus “american stories” nunca fueron fáciles de digerir, pero no es el caso de esta aproximación a la intimidad de una pareja que hizo muchísimo ruido en los 90, básicamente por el protagonismo de “John John”, suerte de playboy indómito y soltero más codiciado del mundo, a quien más de uno le asignaba un futuro en la Casa Blanca como natural herencia de su mítico papá: JFK.

Fase inicial

Los cinco capítulos emitidos -de un total de nueve- abordaron la fase inicial de la relación, determinada por las dudas de Bessette -esquiva y vulnerable plebeya a sueldo de Calvin Klein-, recelosa de entregarse a la rapiña de los paparazzi con los que convivió “John John” desde el día en que nació. Pero ante semejante seductor no hubo barrera que aguante.

Murphy le asignó la conducción del proyecto a Connor Hines, quien oficia de showrunner y guionista. La suya fue una obra maestra (del casting) por la elección de Paul Anthony Kelly, casi un clon de “John John”, pero es Sarah Pidgeon quien le saca mejor el jugo al desafío de convertirse en Carolyn Bessette, princesa a la fuerza por imperio de un amor tan sincero como tormentoso.

Mientras desmenuza la intimidad de la pareja, un viaje de público conocimiento y horrible desenlace, la serie husmea en la cada vez más lejana Nueva York de los 90: desde los usos y costumbres de la high society a los dictados de la moda, sin descuidar el frente interno de los Kennedy, tribu acostumbrada a las hecatombes y desamparada tras la muerte de su reina Jackie (extraordinaria Naomi Watts). Es el precio que los ricos y famosos suelen pagar y, como pocos, Murphy sabe narrarlo.

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