Los docentes marcharon en Tucumán: "Sabemos que hay plata porque vemos cuánto cobra un legislador"

Docentes de diferentes sectores se congregaron en la mañana de este lunes frente a la Casa de Gobierno para visibilizar su rechazo al reciente acuerdo salarial rubricado por la dirigencia gremial.
Los manifestantes dejaron plasmadas las consignas que motorizaron la marcha: "Docente luchando también está enseñando" y el pedido urgente de "salarios dignos".
El reclamo económico de las bases chocó de frente con el argumento oficial de la falta de fondos provinciales. Carla Rodríguez, profesora de física y biología, expuso la cruda realidad de su bolsillo: detalló que percibe $540.000 por trabajar en tres turnos diarios y costear múltiples traslados. "No llego a la canasta básica. Le pedimos al señor gobernador que nos garantice el plato de comida. ¿Qué hacemos con $70.000 de aumento?", reclamó la docente en diálogo con el móvil de LA GACETA.
Lejos de aceptar la premisa gubernamental de que "no hay plata", la educadora apuntó directamente contra la administración de los recursos del Estado y el reparto de cargos. "Nosotros sabemos que plata hay. Para dar los sueldos de la Legislatura, para pagar dobles sueldos y para poner a dedo como secretarios a personas que no tienen estudios, sí hay plata. ¿Cómo puede ser que un conserje gane $950.000 mientras un docente gana entre $650.000 y $700.000?", disparó indignada.
Más allá de la asfixia económica, la protesta destapó una profunda crisis en las condiciones laborales y de salud mental que padecen los trabajadores dentro de las aulas. María, maestra de nivel primario, alzó la voz para exigir que se deje de invisibilizar el rol de contención social que asumen a diario, muchas veces cubriendo los vacíos de educación básicos que dejan las familias. "Se nos tiene que reconocer que estamos trabajando con tareas que no nos corresponden. Yo enseño a doblar el papel higiénico y a que pidan permiso, un montón de cosas que en la casa no se las están dando", relató con crudeza.
El testimonio de la maestra se volvió aún más dramático al describir el nivel de violencia al que están expuestos sin la contención adecuada por parte de los gabinetes interdisciplinarios provinciales. "El año pasado tuve un niño de seis años que me amenazaba con que el papá tenía un arma. Tampoco nos están pagando las veces que un niño te patea, te hace caer o te golpea", denunció la educadora.
Ante la falta de respuestas institucionales frente a una sociedad cada vez más convulsionada, la docente lanzó una advertencia que resume el agotamiento de todo el sector: "El psiquiatra no nos está alcanzando. Muchos docentes estamos cansados y estresados. El señor gobernador ve números, pero nosotros tenemos responsabilidad civil por esos niños, puedo ir presa si no actúo. Nos han llenado de tareas y responsabilidades, pero eso no se refleja en el sueldo", concluyó.







