Tras la muerte de Ali Khamenei, se abre la disputa por el poder: ¿quiénes podrían tomar el control en Irán?

El fallecimiento del líder supremo desató un proceso de sucesión marcado por tensiones internas, presión militar y una fuerte puja dentro del núcleo duro del régimen.

IRÁN. La confirmación de la muerte de Ali Khamenei activó el escenario más delicado para el régimen. IRÁN. La confirmación de la muerte de Ali Khamenei activó el escenario más delicado para el régimen.
Hace 2 Hs

Tras la confirmación de la muerte de Ali Khamenei, líder supremo de Irán, el foco se desplazó hacia una incógnita central: quién conducirá ahora la República Islámica y de qué manera se reconfigurará el sistema.

En medio de la incertidumbre, un dirigente aparece con ventaja en la carrera por la sucesión: Ali Larijani. Con 67 años y una extensa trayectoria dentro del aparato estatal, es señalado como la figura con mayor capacidad para garantizar una transición bajo control del sistema de seguridad y evitar una fractura abrupta del régimen.

Aunque no pertenece al círculo clerical de mayor jerarquía -condición formal para acceder al liderazgo supremo-, su peso político y su experiencia lo posicionan como un candidato competitivo. Desde enero, ante el aumento de las protestas internas y el deterioro del frente externo, Khamenei le había transferido responsabilidades estratégicas en seguridad nacional y política exterior. En los hechos, ya operaba como una figura central del poder.

Su perfil combina formación académica y pragmatismo político. Es profesor de matemáticas y filosofía, especialista en Immanuel Kant, e integra una familia clave en la historia de la República Islámica: hijo de un ayatollah y yerno de Morteza Motahhari, uno de los ideólogos de la revolución de 1979.

Además, fue comandante de la Guardia Revolucionaria, presidió el Parlamento durante doce años y encabezó las negociaciones nucleares más recientes con Occidente. A diferencia de la élite clerical tradicional, mantiene un estilo menos rígido y cuenta con vínculos familiares en el exterior, incluido un sobrino radicado en Gran Bretaña.

Otros actores en la disputa

El escenario sucesorio, sin embargo, dista de estar cerrado. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento y excomandante de la Guardia Revolucionaria, mantiene respaldo en sectores duros del estamento militar. También conserva una relación estrecha con Mojtaba Khamenei, uno de los hombres más influyentes del entorno del fallecido líder supremo.

De acuerdo con fuentes regionales, Ghalibaf habría recibido la tarea de coordinar la respuesta militar ante la hipótesis de una guerra abierta con Estados Unidos, lo que refuerza su peso dentro del esquema de poder.

En paralelo, reaparece una figura que parecía relegada: el expresidente Hassan Rouhani. Su nombre circula como eventual alternativa de equilibrio si el régimen optara por un giro menos confrontativo para asegurar su supervivencia, consignó el diario La Nación. 

El núcleo decisorio se completa con el general Yahya Rahim Safavi y Ali Asghar Hejazi, jefe de gabinete del líder supremo. En contraste, servicios de inteligencia israelíes sostienen que Ali Shamkhani, asesor cercano de Khamenei, murió durante los ataques del sábado.

Mientras tanto, desde el exilio la oposición intenta influir en el nuevo escenario. Reza Pahlavi, hijo del último Shah, definió la ofensiva como una “intervención humanitaria” e instó a las fuerzas armadas a retirarle el apoyo al régimen.

En la misma línea, Maryam Rajavi, referente del Consejo Nacional de Resistencia de Irán, reclamó la conformación de un gobierno provisional y la disolución inmediata de la Guardia Revolucionaria.

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