Nuevos casos de influenza aviar en el país

Para solucionar esta situación provocada por los focos aparecidos en la provincia de Buenos Aires y retomar las exportaciones a la mayor brevedad posible, es necesario que los integrantes de toda la cadena avícola cumplan con las disposiciones sanitarias vigentes que fueron trazadas por el Senasa.

Nuevos casos de influenza aviar en el país

La confirmación de los casos de influenza aviar altamente patógena (IAAP) en los establecimientos comerciales de Ranchos y Lobos, provincia de Buenos Aires, activó protocolos sanitarios y provocó la suspensión temporal de exportaciones avícolas, en línea con las exigencias de los mercados internacionales que requieren estatus de país libre de la enfermedad. El diagnóstico fue confirmado por el Senasa, que dispuso medidas de contención, vigilancia epidemiológica y saneamiento del establecimiento afectado.

Según informes previos del Senasa, esta situación hizo que nuestro país pierda su condición sanitaria como país libre de IAAP y, por ende, se suspendieron las exportaciones, tal como lo indica el organismo al detallar el efecto automático sobre los acuerdos sanitarios vigentes con parte de los mercados.

Impacto comercial

Realmente esta situación genera un freno en el comercio exterior del sector, ya que los envíos quedan restringidos hasta que se cumplan los plazos sanitarios y no se registren nuevos focos. Mientras tanto, la producción destinada al consumo interno continúa con normalidad, dado que la enfermedad no se transmite por la ingesta de carne aviar ni huevos.

Estas detecciones del virus reavivan la preocupación en la cadena avícola por el impacto económico y por el tiempo que demandará recuperar el estatus sanitario internacional de Argentina.

A raíz de esta situación el Senasa activó su plan de contingencia con un conjunto de medidas de contención en la que se incluyen las interdicciones de los establecimientos, delimitación de una Zona de Control Sanitario, refuerzo de bioseguridad, restricción de movimientos, monitoreo y rastrillaje epidemiológico.

También se ordenó una supervisión oficial del despoblamiento de las aves involucradas y la disposición final, juntamente con las tareas posteriores de higiene y desinfección del predio. La normativa indica que, de no aparecer nuevos brotes en establecimientos comerciales, el país puede autodeclararse libre una vez transcurridos al menos 28 días desde el fin del sacrificio sanitario, limpieza y desinfección.

Prevención del Senasa

En paralelo, Senasa recordó las medidas preventivas exigidas por normativa, con foco en manejo, higiene y bioseguridad en granjas comerciales, así como el aislamiento de aves de traspatio para evitar contacto con silvestres.

Toda esta problemática sanitaria en el sector aviar acarrea un impacto comercial importante que es analizado por las autoridades. Las consecuencias no se manifiestan de manera uniforme y ahí radica una diferencia relevante frente a lo sucedido en 2023.

En relación a ello, el Senasa señaló que, por acuerdos y negociaciones recientes, puede mantenerse el comercio con países y bloques que aceptan zonificación o compartimentación, aun con un foco en una unidad productiva.

Sin embargo, y de acuerdo con el comunicado oficial, la carne aviar fresca es la mercancía más comprometida, con restricciones en aproximadamente 40 destinos. A pesar de que el Senasa sostuvo que el alcance es menor que en brotes previos y que se preserva un esquema de acceso diferenciado en más de 35 países, hay una reducción cercana al 47% de destinos alcanzados por restricciones frente a eventos anteriores.

Según el organismo nacional, la sanidad avícola ya no es solo un problema a nivel productivo, también es una variable de competitividad en mercados internacionales que se juega tan solo en horas. Con dos focos seguidos, el desafío inmediato es cortar la cadena de transmisión dentro de las zonas de control y sostener los esquemas de regionalización que eviten un freno total. A mediano plazo, la bioseguridad operativa, la trazabilidad de movimientos y la velocidad de respuesta oficial son factores que separan un brote acotado de un shock comercial para toda la cadena.

Está claro que, para solucionar esta situación provocada por los focos aparecidos, es necesario que los integrantes de toda la cadena avícola cumplan con las disposiciones vigentes que son trazadas por el Senasa.

El sector debe cumplir con todos los requisitos de bioseguridad existentes y accionar de acuerdo con lo que indiquen las autoridades sanitarias para evitar una dispersión de los focos y, por supuesto, denunciar la aparición de otros eventos que pudieran suceder.

El seguimiento sanitario permanente del establecimiento y la detección temprana son fundamentales para evitar la propagación del virus y esto depende del accionar de los actores de la cadena.

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