Un anillo brillante se dejará ver en el cielo durante el eclipse. Foto archivo.

El cielo prepara un espectáculo pocas veces visto para el martes 17 de febrero de 2026, donde tendrá lugar un eclipse solar anular, un evento astronómico que promete encender el interés de científicos, aficionados y curiosos alrededor del planeta.
Este fenómeno, apodado por la cultura popular como “anillo de fuego”, ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, pero no logra tapar por completo el disco solar. El resultado es una silueta oscura rodeada por un borde luminoso intenso, que dibuja un anillo de luz en el cielo.
Este efecto se produce por la distancia entre la Luna y nuestro planeta porque al estar el satélite cerca de su apogeo, su tamaño aparente será ligeramente menor que el del Sol. Según datos proporcionados por la NASA, esto hace que su sombra principal —conocida como umbra— no alcance la superficie terrestre; en cambio, lo que sí llegará será la antumbra, que permitirá la observación del anillo brillante, informó La Nación.
Un fenómeno reservado a los hielos antárticos
A diferencia de otros eclipses que cruzan zonas pobladas, este espectáculo será de difícil acceso para la mayoría. Se trata de un corredor estrecho de unos 616 kilómetros de ancho que cruzará por regiones remotas de la Antártida y las aguas del océano Antártico.
La fase en la que es visible el “anillo de fuego” será accesible solo para quienes se encuentren en esa estrecha franja antártica, lo que limita enormemente el acceso. Incluso estaciones científicas especializadas serán de los pocos puntos privilegiados desde donde se podrá registrar el fenómeno en su totalidad.
Las zonas pobladas que logren avistarlo solo verán un eclipse parcial. En Isla Rey Jorge (Shetlands del Sur) el oscurecimiento es del 83% cerca de las 10.12 hora local. En Ciudad del Cabo en Sudáfrica, el fenómeno se verá a las 06.17 hora local, con un 11% del Sol cubierto . Para Punta Arenas en Chile, solo un 5% de ocultamiento justo antes del atardecer a las 21.08 hora local, según informó La Nación.
Finalamente, en otros sectores del sur de África y el extremo sur de la Patagonia, el oscurecimiento será superficial, con una cobertura que podría alcanzar hasta un 40%.
Un instante breve e intenso
El aislamiento geográfico del fenómeno complica la organización de misiones y eventos de divulgación en el lugar, por lo que instituciones como la NASA aún no confirmaron transmisiones en vivo ni campamentos científicos en la línea de anularidad del eclipse.
La duración máxima de la fase anular, es decir, el momento en que el “anillo de fuego” es más visible, será de alrededor de 2 minutos y 20 segundos, un breve pero intenso instante que forma parte del ciclo Saros 121, una serie histórica de eclipses que data del año 944 d. C. y concluirá en 2206. El de este febrero será uno de los números que componen esa secuencia.










