Quién fue elegido MVP del Super Bowl LX: el premio que se llevó tras la victoria de los Seahawks

El running back de Seattle se quedó con el galardón más codiciado de la final pese a no ser quarterback, y su actuación marcó la diferencia en el triunfo 29-13.

MVP. Kenneth Walker III fue determinante para sostener el ataque terrestre y se llevó el reconocimiento al jugador más valioso de la final. MVP. Kenneth Walker III fue determinante para sostener el ataque terrestre y se llevó el reconocimiento al jugador más valioso de la final.
Hace 6 Hs

La noche que coronó a Seattle Seahawks en el Super Bowl LX tuvo como protagonista a una figura que sostuvo el plan desde el primer avance. En el 29-13 sobre New England Patriots, el reconocimiento individual más importante terminó lejos de los mariscales y viajó directo a las manos de Kenneth Walker III, el corredor que marcó el pulso de la final.

El premio al Jugador Más Valioso rompió con la tendencia reciente. Ni Sam Darnold ni Drake Maye escucharon su nombre. Tampoco fue para alguno de los integrantes de la defensa que había impuesto condiciones durante buena parte del encuentro. La elección apuntó al hombre que permitió administrar el reloj, mover las cadenas y desgastar a un rival que nunca logró sentirse cómodo.

Walker cargó la ofensiva sobre sus hombros. Sumó 27 acarreos y acumuló 135 yardas terrestres, cifras que explican por qué Seattle pudo mantener el control aun cuando la anotación grande tardaba en aparecer. A ese trabajo le agregó 26 yardas por aire, completando una producción integral que terminó de inclinar la balanza a su favor en la votación.

La dimensión del logro se entiende también por el contexto histórico. Hacía décadas que un corredor no se quedaba con el galardón del Super Bowl, un territorio habitualmente reservado para quarterbacks. Sin necesidad de jugadas extravagantes, su aporte constante fue suficiente para convertirse en la referencia de la noche.

En el tramo final incluso estuvo cerca de sumar un touchdown personal tras una corrida profunda, pero una infracción anuló la acción. No cambió nada. Para entonces, su influencia ya era evidente y el resultado estaba encaminado.

El MVP recibe el tradicional Trofeo Pete Rozelle y el viaje a Disney World que se volvió parte del ritual posterior a cada final. No existe un pago directo en efectivo por parte de la liga, aunque la distinción suele abrir puertas a bonos contractuales y oportunidades comerciales que multiplican el impacto en la carrera de cualquier jugador.

Para Walker, a los 25 años, significó ingresar a una lista muy reducida y, sobre todo, transformarse en la cara visible de un equipo que construyó el campeonato a partir de la paciencia y la contundencia.

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