Diego Diellos, el “experto” en el ascenso que ilusiona a San Martín

El delantero, que anotó en su debut con el “Santo” frente a Tucumán Central, puede definirse como un especialista por su trayectoria: ya jugó en doce clubes de segunda división.

ESTRENO. Diego Diellos mojó frente a Tucumán Central en sus primeros minutos con la camiseta de San Martín. ESTRENO. Diego Diellos mojó frente a Tucumán Central en sus primeros minutos con la camiseta de San Martín.
08 Febrero 2026

En el fútbol, las primeras impresiones suelen ser determinantes. Y para un delantero, no hay mejor carta de presentación que lo ocurrido el sábado. En una de las últimas jugadas del amistoso frente a Tucumán Central: Luciano “Pupi” Ferreyra la durmió de zurda y la acomodó de derecha dentro del área. Allí apareció él. Diego Diellos no dudó y sacó un bombazo que infló la red y, en ese mismo instante, se presentó formalmente frente al mundo San Martín al anotar el 2-0 frente a Tucumán Central.

El delantero ingresó para jugar apenas los últimos 15 minutos. Eso podría haber sido un paso testimonial para cualquier otro atacante, pero para el misionero fue el tiempo suficiente para encender la expectativa en las tribunas. En San Martín, el puesto de “9” siempre tiene un peso extra, y el currículum de Diellos parece darle la espalda necesaria para soportarlo.

Emigrando por un sueño

Para entender al jugador de 32 años, hay que retroceder a San Vicente, su ciudad natal en Misiones. Como tantos otros chicos del interior, el desarraigo fue el precio a pagar para llegar al profesionalismo. A los 14 años, con el bolso cargado de ilusiones, llegó junto a su padre a Buenos Aires. El destino inicial fue El Porvenir, en Gerli. El fútbol, sin embargo,  suele tener esos giros imprevistos: un problema administrativo le impidió firmar con el “Porve”. Lo que en ese momento pareció un golpe al mentón terminó siendo la llave de su futuro.

Luego, el delantero se probó en Quilmes y la respuesta fue inmediata. Su paso por las inferiores del “Cervecero” fue demoledor. En su primer año en Octava división, anotó 26 goles, marcando el inicio de un camino que lo vería celebrar 89 veces entre juveniles y reserva.

Ese olfato goleador le valió la convocatoria para algunos amistosos en la Selección Sub 20, y en 2012 llegó su estreno en la máxima categoría del fútbol argentino frente a Vélez.

Un experto en el ascenso

Aunque el debut en Primera con Quilmes fue el punto de partida, consolidarse en la élite no es sencillo. Diellos inició entonces un periplo que lo transformó en un verdadero “especialista” en la Primera Nacional.

Su currículum es una hoja de ruta del ascenso argentino: Sarmiento, Sportivo Belgrano, Central Córdoba de Santiago del Estero, Almagro, Agropecuario, Güemes, Deportivo Madryn, San Telmo y Ferro. En cada uno de esos clubes, sumó el “barro” necesario para entender que en esta categoría los partidos se ganan con detalles y, sobre todo, con oficio. En total sumó más de 180 partidos en la divisional, con 31 goles.

Pero su recorrido no se quedó dentro de las fronteras nacionales. Diellos probó suerte en el exterior, buscando jerarquizar su juego. Pasó por Cafetaleros, en la segunda división de México, por Rangers, en el ascenso chileno y estuvo en Nacional de Potosí, en la Primera de Bolivia. Allí en el altiplano Diellos disputó la Copa Sudamericana, donde marcó cuatro veces.

Un ‘9’ clásico

¿Por qué San Martín apostó por él? La respuesta reside en su perfil: un delantero de área, alto -mide 1,85m-, que no necesita ser el protagonista de la elaboración sino el finalizador de la misma. En un equipo que cuenta con generadores de juego como “Pupi” Ferreyra o los volantes creativos que busca aceitar el técnico, Diellos aparece como la pieza que debe empujar lo que otros construyen.

Su llegada a Tucumán no es casual. San Martín necesita jugadores que no sufran la presión y que conozcan los estadios más difíciles del país. Con más de una década recorriendo canchas de todo tipo, el misionero sabe que en Ciudadela el margen de error es escaso. El gol del otro día fue solo un aviso; ahora comienza la verdadera misión: transformar esa expectativa en los goles que pavimenten el camino del “Santo” hacia el objetivo que desvela a todos.

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