El traslado del Sable Corvo del General San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo.

En un acto que marcará el regreso de un jefe de Estado a los actos centrales del Combate de San Lorenzo tras 26 años, el presidente Javier Milei encabezará hoy, a las 19, una ceremonia en el histórico Campo de la Gloria. De la actividad participará también el gobernador santafesino, Maximiliano Pullaro, en un encuentro que estará marcado por el reciente traslado del sable corvo del General José de San Martín.
La logística del acto contempla la llegada del mandatario al aeropuerto de Rosario, desde donde se trasladará en helicóptero hacia San Lorenzo. El despliegue de seguridad incluye tres palcos diferenciados para autoridades nacionales, provinciales y referentes locales.
Aunque el objetivo central es la recreación del combate de 1813, la expectativa está puesta en el discurso presidencial y la foto compartida con Pullaro, en medio de las tensiones políticas de la gestión.
El conflicto por el sable corvo
La presencia del sable en el acto es el resultado del decreto 81/2026, que oficializó su traslado desde el Museo Histórico Nacional (Parque Lezama) hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo. Esta decisión busca "restituir el contexto histórico" de la pieza, aunque generó una fuerte reacción en el ámbito cultural y judicial:
- La directora del Museo Histórico Nacional, María Inés Rodríguez Aguilar, presentó su renuncia tras calificar la medida como una descapitalización del patrimonio. En su lugar, el museo quedará con una réplica.
- Los descendientes de Manuela Rosas y Máximo Terrero (quienes donaron el sable en 1896) presentaron una cautelar para frenar el traspaso. Sin embargo, la jueza federal Macarena Marra Giménez rechazó el recurso, avalando la decisión del Ejecutivo.
- El Gobierno sostiene que la custodia militar garantiza una seguridad superior, citando los robos sufridos por la pieza en 1963 y 1965, y subraya que el traslado honra los "símbolos fundacionales" de la soberanía nacional.
El sable, que había sido reintegrado al museo en 2015 por orden de la ex presidenta Cristina Kirchner, inicia así una nueva etapa en su custodia, alejándose de San Telmo para regresar a un ámbito estrictamente militar, marcando un hito en la política de símbolos históricos de la actual administración.







