La rutina para volver al ejercicio después de las vacaciones y sostenerla en el tiempo

La importancia de planificar para progresar sin lesiones y remarcó que la técnica vale más que el peso.

El ejercicio resulta fundamental para controlar los niveles de azúcar en sangre. El ejercicio resulta fundamental para controlar los niveles de azúcar en sangre. Crédito:Getty Images. EatingWell Design.
Hace 8 Hs

Volver de las vacaciones suele venir acompañado de una promesa silenciosa: retomar la actividad física, empezar de nuevo, “ahora sí”. Gimnasios llenos, zapatillas recién estrenadas y agendas que se ordenan alrededor del entrenamiento. Pero el entusiasmo, cuando no está bien dosificado, también puede ser una trampa.

“Uno de los errores más frecuentes es empezar sin una adaptación progresiva”, advirtió el kinesiólogo Emiliano Gallegos en una entrevista en LN+. El cuerpo, explicó, no responde a los mandatos del calendario sino a los tiempos de la biología. “Hay estructuras que necesitan adaptarse a las cargas. Forzarlas es la antesala de una lesión”.

Por eso, el foco inicial no debería estar puesto en levantar más peso ni en llevar el cuerpo al límite, sino en aprender a moverse bien. “Lo más importante es la técnica del ejercicio, no la carga”, remarcó Gallegos. La corrección del movimiento, insistió, es la base sobre la que se construye cualquier progreso real.

El camino recomendado es claro: empezar por ejercicios básicos, permitir que el cuerpo se reacostumbre al esfuerzo y, recién después, aumentar la exigencia de manera gradual y personalizada.

En tres pasos

Para reducir el riesgo de lesiones, el especialista señaló que toda rutina debería respetar tres etapas fundamentales:

Calentamiento, para preparar músculos y articulaciones.

Entrenamiento, con ejercicios acordes al nivel y a los objetivos de cada persona.

Vuelta a la calma, con estiramientos finales que ayuden a prevenir calambres y sobrecargas.

“La técnica siempre tiene que estar por delante del peso”, insistió.

Evaluación, progresión y constancia

Antes de empezar, Gallegos subrayó la importancia de una evaluación previa. “Hay que preguntar por los hábitos, por el estilo de vida, y a partir de eso planificar”, explicó. El objetivo no es generar impactos bruscos, sino estímulos pequeños y sostenidos que permitan avanzar día a día sin exigir de más al organismo.

En cuanto a la frecuencia, recomendó entrenar unas tres veces por semana. Sin embargo, lanzó una advertencia que interpela a la vida moderna: “Siempre la balanza se inclina al sedentarismo”.

“Muchas veces nos consideramos personas activas, pero en realidad somos sedentarios que hacen deporte”, señaló, en referencia a quienes pasan la mayor parte del día sentados y concentran toda la actividad física en un solo momento.

Hábitos diarios y pausas activas

Más allá del gimnasio o del entrenamiento formal, el kinesiólogo puso el acento en los pequeños gestos cotidianos que ayudan a romper con la inercia del sedentarismo.

Las llamadas pausas activas pueden marcar la diferencia. “Si trabajamos ocho horas sentados, sirve subir y bajar escaleras en lugar de usar el ascensor, o hacer algunas sentadillas mientras se prepara un café”, ejemplificó.

Volver a moverse, concluyó, no es una carrera de velocidad sino un proceso. Uno que se construye con paciencia, técnica y constancia.

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