Mucho ensayo, buena función y el mismo final de siempre para Atlético Tucumán

El equipo dirigido por Hugo Colace volvió a mostrar una idea clara y protagonismo sostenido ante Huracán, aunque un error puntual condicionó el resultado en el cruce correspondiente al Torneo Apertura 2026.

PROTAGONISMO. Atlético Tucumán asumió la iniciativa durante largos pasajes del encuentro, con presión alta, circulación rápida y búsqueda constante del arco rival. PROTAGONISMO. Atlético Tucumán asumió la iniciativa durante largos pasajes del encuentro, con presión alta, circulación rápida y búsqueda constante del arco rival. Nicolás Nuñez / Especial para La Gaceta

Primer acto: Atlético Tucumán y Huracán empataron 1-1.

Segundo acto: el resultado volvió a dejar una sensación conocida para el equipo y su gente.

Tercer acto: los dirigidos por Hugo Colace hicieron méritos para ganar y terminaron llevándose menos de lo que produjeron.

Epílogo: esta vez, al menos, quedó claro que la idea está asimilada, los intérpretes la ejecutan y el funcionamiento aparece con nitidez.

Desde el arranque, el partido mostró dos planes bien distintos. Huracán salió decidido, empujó con dos tiros de esquina consecutivos en apenas un par de minutos y pareció querer imponer condiciones desde la pelota parada. Atlético resistió ese primer sacudón sin perder el orden y, una vez acomodado, empezó a hacer lo que mejor sabe. Movió la pelota con rapidez, cambió de frente y atacó los espacios con decisión. A los pocos minutos ya había generado su primera situación óptima, una señal temprana de que el control del juego empezaba a cambiar de manos.

El eje de ese dominio fue Kevin Ortiz. Su rol es central en el modelo de Colace y el partido lo dejó en evidencia. Ortiz es termómetro y brújula al mismo tiempo. Sin pelota, adelanta líneas, presiona y sostiene los relevos defensivos; con ella, levanta la cabeza, interpreta dónde conviene jugar y habilita los movimientos de los internos y extremos. A su alrededor, Renzo Tesuri y Ezequiel Ham entendieron cuándo abrirse para ensanchar la cancha, mientras que Nicolás Laméndola y Franco Nicola ofrecieron desmarques constantes para lastimar por afuera.

Huracán, superado en la circulación, tuvo problemas para salir limpio desde el fondo y quedó lejos del arco de Luis Ingolotti durante largos pasajes del primer tiempo. Atlético giró la pelota de un lado al otro con paciencia y velocidad, buscó asociaciones cortas y también el centro rápido cuando detectó ventaja. El desgaste, lógico para un equipo que apuesta por la presión y la transición permanente, empezó a sentirse cerca del cierre de la etapa inicial. El “Globo” creció en intensidad y el “Decano” retrocedió algunos metros, más por cansancio que por decisión.

Sin embargo, el momento decisivo llegó cuando el primer tiempo ya se apagaba. En tiempo añadido, Leonardo Gil tomó de la camiseta a Laméndola dentro del área e impidió que conectara con la pelota. El VAR revisó la acción y el árbitro ratificó la sanción. Entre la infracción, la revisión y la ejecución, el reloj se estiró hasta los 51 minutos. Leandro Díaz transformó el penal en gol y le dio a Atlético una ventaja que parecía premiar su superioridad.

El complemento comenzó con ajustes. Colace movió el banco temprano. Salió Nicola y entró Javier Domínguez, mientras Tesuri se paró más claramente como “8”. La idea no cambió y el empate llegó por un error puntual. A los 64 minutos, en una llegada aislada de Huracán, Ignacio Galván sujetó a Juan Bisanz dentro del área. Penal. Jordy Caicedo convirtió y puso el 1-1. Fue un golpe, pero no un quiebre. Atlético no se desordenó ni bajó la intensidad. Colace volvió a recurrir al banco, ingresaron Gabriel Compagnucci y Carlos Abeldaño, y el equipo mantuvo la iniciativa hasta el final. Atlético siguió buscando protagonismo y, casi de inmediato, Compagnucci tuvo una chance buenísima con un remate potente que se fue por encima del travesaño tras un buen centro de Laméndola.

El balance táctico muestra que Atlético es un equipo ofensivo, vertical, con una idea reconocible y jugadores que saben qué hacer en cada fase del juego. La intensidad, esta vez, se sostuvo casi todo el partido. El empate no cambia una percepción que ya se repite desde el inicio del Apertura, y es que los resultados todavía no reflejan lo que el equipo muestra en la cancha.

Laméndola volvió a ser desequilibrante y, tras el partido, fue muy honesto y expresó que el equipo intenta por todos lados, genera situaciones y sigue sin poder cerrar los partidos. Ese “no sé qué falta” que dijo el volante describe a este Atlético de arranque de 2026. Hay funcionamiento, y un rumbo marcado. Falta, apenas, que todo eso termine de traducirse en victorias. El camino, al menos, parece bastante claro.

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