27 Abril 2005 Seguir en 
WASHINGTON.- El presidente George W. Bush se refugió hoy en un búnker subterráneo a raíz del supuesto ingreso de un avión en la zona de exclusión aérea, pero la alarma resultó falsa, informó la Casa Blanca.
"Habíamos recibido la indicación de que un aparato había penetrado en la zona interdicta. Por fortuna se trató sólo de una falsa alarma y el incidente duró unos pocos minutos", dijo el vocero presidencial, Scott McClellan.
Durante los pocos minutos que duró la emergencia, la Casa Blanca recordó los peores momentos de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Washington, Nueva York y Pensilvania, que causaron unos 3.000 muertos.
El vicepresidente Dick Cheney fue llevado rápidamente al puesto ultrasecreto, donde está instalada la central operativa de gobierno de reserva.
En medio de escenas de pánico, el presidente Bush salió repentinamente de su despacho en el Salón Oval y buscó protección en un búnker instalado en la parte subterránea.
También los turistas, periodistas acreditados y muchos empleados debieron abandonar la Casa Blanca mientras agentes del servicio de seguridad recorrían los pasillos y los registraban con sus armas desenfundadas.
Además, la guardia ubicada en el cerco externo del predio ordenó a los transeúntes alejarse inmediatamente de la zona.
Tras la confirmación de que se trató de una falsa alarma, Bush regresó a su oficina en tanto la actividad del edificio volvía a la normalidad.
"Estamos investigando para entender qué sucedió efectivamente", declaró un portavoz presidencial tras el incidente.
Esta no es la primera vez que un desperfecto de los radares activa la alarma en la Casa Blanca, ya que en una ocasión se pusieron en marcha los mecanismos de emergencia pero el presidente Bush no se encontraba en la capital, informó la agencia italiana ANSA.
En junio del año pasado, en ocasión de los funerales del ex presidente Ronald Reagan en Washington, se vivieron escenas de pánico en Capitol Hill, la colina donde se encuentra el Capitolio, cuando un avión privado violó el espacio aéreo prohibido, desatando una masiva evacuación.
Pero luego se conoció que el aparato estaba transportando a un gobernador al funeral de Reagan, y que su radio se había descompuesto. (Télam-SNI)
"Habíamos recibido la indicación de que un aparato había penetrado en la zona interdicta. Por fortuna se trató sólo de una falsa alarma y el incidente duró unos pocos minutos", dijo el vocero presidencial, Scott McClellan.
Durante los pocos minutos que duró la emergencia, la Casa Blanca recordó los peores momentos de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Washington, Nueva York y Pensilvania, que causaron unos 3.000 muertos.
El vicepresidente Dick Cheney fue llevado rápidamente al puesto ultrasecreto, donde está instalada la central operativa de gobierno de reserva.
En medio de escenas de pánico, el presidente Bush salió repentinamente de su despacho en el Salón Oval y buscó protección en un búnker instalado en la parte subterránea.
También los turistas, periodistas acreditados y muchos empleados debieron abandonar la Casa Blanca mientras agentes del servicio de seguridad recorrían los pasillos y los registraban con sus armas desenfundadas.
Además, la guardia ubicada en el cerco externo del predio ordenó a los transeúntes alejarse inmediatamente de la zona.
Tras la confirmación de que se trató de una falsa alarma, Bush regresó a su oficina en tanto la actividad del edificio volvía a la normalidad.
"Estamos investigando para entender qué sucedió efectivamente", declaró un portavoz presidencial tras el incidente.
Esta no es la primera vez que un desperfecto de los radares activa la alarma en la Casa Blanca, ya que en una ocasión se pusieron en marcha los mecanismos de emergencia pero el presidente Bush no se encontraba en la capital, informó la agencia italiana ANSA.
En junio del año pasado, en ocasión de los funerales del ex presidente Ronald Reagan en Washington, se vivieron escenas de pánico en Capitol Hill, la colina donde se encuentra el Capitolio, cuando un avión privado violó el espacio aéreo prohibido, desatando una masiva evacuación.
Pero luego se conoció que el aparato estaba transportando a un gobernador al funeral de Reagan, y que su radio se había descompuesto. (Télam-SNI)







