27 Abril 2005 Seguir en 
ROMA.- Criticado abiertamente por algunos de sus aliados políticos, el jefe de gobierno italiano Silvio Berlusconi amenaza y se irrita para intentar conservar el comando de su coalición.
Pese a haber obtenido la confianza de la Cámara de Diputados este miércoles, con 334 a favor, 240 en contra y 2 abstenciones y de estar casi seguro de que el jueves obtendrá de nuevo un amplio apoyo en el Senado, los problemas políticos de Silvio Berlusconi no parecen resolverse.
"No estoy dispuesto a someterme al juicio de los electores si la Casa de las Libertades está dividida", advirtió furioso este miércoles Berlusconi, al intentar acallar las discrepancias dentro de la coalición gubernamental de centro derecha.Pero la amenaza de Berlusconi, más que un llamado a la obediencia, parece un gesto de debilidad.
Silvio Berlusconi lidera el ejecutivo de centro derecha por ser el jefe de Forza Italia, la mayor formación de la coalición que ganó las elecciones en mayo del 2001.
La Casa de las Libertades, la coalición vencedora, se identifica plenamente con la exuberante personalidad del ex magnate de las comunicaciones y ahora puede afectar el apoyo de sus aliados tras el fracaso en las elecciones regionales del 3 y 4 de abril.
Tanto los moderados de la UDC (Unión de Democráticos Cristianos) como la derecha de Alianza Nacional, el partido de Gianfranco Fini, son conscientes de esa situación y tienen que o quieren 'matar al padre' para sobrevivir.
Primero le exigieron que renunciara, luego que modificara el gobierno, después que cambiara sus prioridades de gobierno y ahora empezaron a debatir su sucesión.
Silvio Berlusconi gana tiempo. Para calmarlos, propuso la creación de un "gran partido único de todas las fuerzas de centro derecha con un líder escogido democráticamente", con la idea de que esa figura carismática sólo puede la suya, puesto que se siente ya candidato para un nuevo mandato a partir de mayo del 2006.
Pero Marco Follini, el secretario general de UDC, no opina como él.
"El partido único no debe ser el bocadillo dulce para resolver la crisis", declaró este miércoles al diario Il Corriere della Sera."Los partidos políticos no nacen gracias a un toque con la barita mágica, son el resultado de una reflexión política", advirtió a Berlusconi, empresario multimillonario, quien fundó un partido en 1994 presionado por las procesos judiciales.
Para Marco Follini, otros candidatos podrían surgir para las elecciones del 2006. "El partido único puede representar el final de la era berlusconiana", comentó el ministro de Agricultura Gianni Alemanno, uno de los dirigentes de AN.
"Debe ser un partido con valores comunes, con una historia y con tradiciones europeas", aseguró por su parte el democristiano Rocco Buttiglione, excluyendo indirectamente a los xenófobos y antieuropeos de la Liga Norte.
"Lo que está en juego es el liderazgo de Berlusconi", aseguró el senador Gavino Angius, dirigente de Democráticos de Izquierda (DS).
"Están tanteando un nuevo candidato para las elecciones legislativas", observó Piero Fassino, líder de DS, el mayor partido de la oposición. (NA).
Pese a haber obtenido la confianza de la Cámara de Diputados este miércoles, con 334 a favor, 240 en contra y 2 abstenciones y de estar casi seguro de que el jueves obtendrá de nuevo un amplio apoyo en el Senado, los problemas políticos de Silvio Berlusconi no parecen resolverse.
"No estoy dispuesto a someterme al juicio de los electores si la Casa de las Libertades está dividida", advirtió furioso este miércoles Berlusconi, al intentar acallar las discrepancias dentro de la coalición gubernamental de centro derecha.Pero la amenaza de Berlusconi, más que un llamado a la obediencia, parece un gesto de debilidad.
Silvio Berlusconi lidera el ejecutivo de centro derecha por ser el jefe de Forza Italia, la mayor formación de la coalición que ganó las elecciones en mayo del 2001.
La Casa de las Libertades, la coalición vencedora, se identifica plenamente con la exuberante personalidad del ex magnate de las comunicaciones y ahora puede afectar el apoyo de sus aliados tras el fracaso en las elecciones regionales del 3 y 4 de abril.
Tanto los moderados de la UDC (Unión de Democráticos Cristianos) como la derecha de Alianza Nacional, el partido de Gianfranco Fini, son conscientes de esa situación y tienen que o quieren 'matar al padre' para sobrevivir.
Primero le exigieron que renunciara, luego que modificara el gobierno, después que cambiara sus prioridades de gobierno y ahora empezaron a debatir su sucesión.
Silvio Berlusconi gana tiempo. Para calmarlos, propuso la creación de un "gran partido único de todas las fuerzas de centro derecha con un líder escogido democráticamente", con la idea de que esa figura carismática sólo puede la suya, puesto que se siente ya candidato para un nuevo mandato a partir de mayo del 2006.
Pero Marco Follini, el secretario general de UDC, no opina como él.
"El partido único no debe ser el bocadillo dulce para resolver la crisis", declaró este miércoles al diario Il Corriere della Sera."Los partidos políticos no nacen gracias a un toque con la barita mágica, son el resultado de una reflexión política", advirtió a Berlusconi, empresario multimillonario, quien fundó un partido en 1994 presionado por las procesos judiciales.
Para Marco Follini, otros candidatos podrían surgir para las elecciones del 2006. "El partido único puede representar el final de la era berlusconiana", comentó el ministro de Agricultura Gianni Alemanno, uno de los dirigentes de AN.
"Debe ser un partido con valores comunes, con una historia y con tradiciones europeas", aseguró por su parte el democristiano Rocco Buttiglione, excluyendo indirectamente a los xenófobos y antieuropeos de la Liga Norte.
"Lo que está en juego es el liderazgo de Berlusconi", aseguró el senador Gavino Angius, dirigente de Democráticos de Izquierda (DS).
"Están tanteando un nuevo candidato para las elecciones legislativas", observó Piero Fassino, líder de DS, el mayor partido de la oposición. (NA).







