“Se han perdido 220.000 empleos formales y crece la informalidad en la Argentina”

El economista Bernabé Salas advirtió que, pese a cierta mejora macroeconómica en el país, el mercado laboral muestra un fuerte deterioro.

Hace 8 Hs

Aunque el cierre de enero deja algunas señales alentadoras en términos macroeconómicos, el panorama social y laboral continúa mostrando fuertes tensiones. Así lo explicó a LA GACETA el economista Bernabé Salas, integrante de la Fundación Federalismo y Libertad, al analizar la evolución reciente del empleo y los ingresos en la Argentina.

“En términos macroeconómicos puede hablarse de un mayor optimismo, pero cuando miramos los datos socioeconómicos las noticias no son tan buenas”, sostuvo. Según precisó, el salario real permanece estancado desde hace casi 10 meses y todavía no logró recuperar el nivel que tenía hacia fines de 2023, en plena etapa de crisis. 

“Hoy el salario real está incluso un poco por debajo de noviembre de 2023, mientras que la canasta de consumo se encareció de manera significativa, sobre todo por el aumento de los servicios, el transporte, la energía y los alquileres”, explicó.

En ese contexto, muchas familias se ven obligadas a reasignar su presupuesto: gastos básicos ganan peso y otros consumos, como las vacaciones, quedan relegados. “Hay sectores que directamente resignan el descanso para poder afrontar el día a día”, señaló.

La reconfiguración del empleo

Uno de los datos más preocupantes, remarcó Salas, surge del análisis del mercado laboral entre 2023 y 2025. De acuerdo con estadísticas oficiales del INDEC, en ese período se perdieron alrededor de 220.000 empleos formales, mientras que se generaron unos 400.000 puestos informales y cerca de 200.000 trabajos cuentapropistas o monotributistas.

“La reconfiguración del empleo no ha sido virtuosa. Puede verse más empleo en términos cuantitativos, pero cuando se pone la lupa aparece un claro deterioro de la calidad laboral: menos empleo formal y más informalidad”, afirmó el economista.

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Esta tendencia, advirtió, no es nueva, pero se profundizó en los últimos dos años. Sectores históricamente generadores de empleo formal, como la industria y la construcción, fueron los más afectados. “La construcción perdió decenas de miles de puestos de trabajo y la industria también retrocedió con fuerza”, indicó.

Sectores que crecen, pero sin empleo

En contraste, Salas señaló que algunos rubros mostraron un fuerte crecimiento en términos de actividad, aunque sin impacto positivo en el empleo. “Minas y canteras e intermediación financiera fueron los sectores estrella entre 2023 y 2025, con crecimientos reales de entre 20% y 30%, pero aun así perdieron puestos de trabajo”, explicó.

La clave, sostuvo, está en que se trata de sectores altamente capital-intensivos. “Pueden producir mucho más invirtiendo capital, pero contratando muy pocas personas. Incluso, en algunos casos, producen más con menos empleo”, detalló.

Por otro lado, los sectores que sí absorbieron mano de obra lo hicieron mayormente bajo modalidades informales o no asalariadas. Transporte, hoteles y restaurantes concentraron gran parte de los nuevos puestos, en muchos casos vinculados a aplicaciones de delivery y plataformas digitales. “Para quien pierde un empleo formal, volver a conseguir otro es muy difícil, y muchas veces la salida es el cuentapropismo o el trabajo en plataformas”, explicó.

Expectativa por una reforma laboral

Finalmente, Salas remarcó que el mercado laboral también está atravesado por expectativas. “Muchas empresas no contratan empleo formal hoy porque esperan una reforma laboral que reduzca costos y otorgue mayor flexibilidad. Esa expectativa se combina con la reconfiguración sectorial y termina profundizando la informalidad”, señaló.

“Los datos muestran una situación que no es buena en general, pero estamos expectantes a cómo evolucionen los próximos indicadores y a si efectivamente se generan condiciones para recuperar empleo de calidad”, concluyó.

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