DIQUE EL CADILLAL / FOTO DE LA GACETA POR MATÍAS VIEITO
El estridente sonido de las sirenas suele anunciar una urgencia. Y en tiempos de lluvias fuertes e inundaciones, los pitidos que se escuchan en los diques de El Cadillal y de Escaba pueden llevar preocupación a más de un visitante. ¿Pero qué significado tiene esa señal?
"Las sirenas suenan por protocolo. Se abren las válvulas y se las activa. Eso pudo llamar la atención en estos días, porque cada vez que se abre la compuerta, por más que se erogue poco caudal, hay que hacerlo. Pero no implica una emergencia", explicó el ministro de Obras Públicas, Marcelo Nazur, en diálogo con LA GACETA.
Si bien este instrumento no implica un peligro para la integridad de la presa, el objetivo es alertar a bañistas, pescadores y a otras personas que puedan estar expuestas al cauce.
¿Cuál es el estado de los diques en Tucumán? El ministro de Obras Públicas afirmó que "la situación está controlada", y enfatizó que se trata de un área de trabajo técnico que está "muy estudiada" con manuales específicos y aprobados por el Organismo Regulador de Seguridad de Presas.
DIQUE EL CADILLAL / FOTO DE LA GACETA POR MATÍAS VIEITO
En El Cadillal, por ejemplo, la cota está en 605,5 metros sobre el nivel del mar (msnm). Si bien la capacidad máxima es de aproximadamente 607,50 msnm, esos dos metros de diferencia representan un enorme volumen de agua, dada la extensión del espejo del "Celestino Gelsi".
De hecho, según datos oficiales, en estas jornadas se erogan unos 200 m3 desde esta presa, cuando el máximo es de 400 m3 por segundo, sin que ello represente inconvenientes aguas abajo.
En el caso de Escaba, en tanto, la cota se sitúa en 624,5 msnm, con un tope de aproximadamente 629 msnm. El erogado alcanza unos 50 m3/s, sobre un total de unos 150 m3/s.
Nazur explicó que los diques tienen distintas funciones, además de la generación de energía. Una de ellas es estratégica para la situación hídrica de Tucumán, y apunta a controlar el caudal de los ríos para evitar las crecientes.
En ese sentido, insistió con que "todo está bajo control". "Se llevan adelante acciones que se tienen estudiadas hace décadas", remarcó. Además, resaltó el impacto que tuvieron las reparaciones sobre la presa lateral N°3 de El Cadillal, que permitieron que el dique quede habilitado para llegar a la cota máxima después del período estival, es decir, de abril en adelante. Así, aunque las sirenas suenen, se debe estar alerta y respetar las distancias del caso, pero esta advertencia no implica un riesgo inminente respecto a la infraestructura hídrica.








