EN ACCIÓN. Los policías el día que allanaron la vivienda donde podría haber sido asesinada la joven.
Carlos es un hombre que aún no tiene un rostro conocido ni un apellido cierto. Esa persona, que supuestamente tiene vínculos con el tráfico internacional de drogas, es considerada una pieza clave para esclarecer el crimen de Érika Antonella Álvarez. Con el correr de las horas van surgiendo nuevos indicios que serían determinantes para sostener la acusación contra Felipe “El Militar” Sosa, el único imputado por el asesinato de la joven. Sólo quedan por responder dos preguntas: ¿por qué la mataron? ¿Actuó solo o contó con la colaboración de otras personas?
Los comisarios Susana Montero, Carlos Díaz, Diego Bernachi y Miguel Carabajal lideran el equipo que continúa investigando el caso. Dirigidos por el fiscal Marcelo Leguizamón -el tercer representante del Ministerio Público que se hace cargo del expediente en menos de tres semanas-, continúan sumando elementos para rearmar este complejo rompecabezas.
Antonella Álvarez informó que su hermana mantenía una relación con el tal Carlos. Según relató, se trataba de un “narco pesado” que se habría refugiado en la provincia porque tenía varios pedidos de captura por causas vinculadas al tráfico de estupefacientes. El sospechoso, utilizando una identidad falsa, habría alquilado varias propiedades para vivir y se movilizaba en vehículos registrados a nombre de terceros. Esa misma estrategia utilizó Miguel “Miguelón” Figueroa, condenado por tres homicidios y amenazas, para mantenerse prófugo de la Justicia durante más de un año.
De a poco va surgiendo información sobre la identidad de esta persona. Hasta el cierre de esta edición, los pesquisas habían obtenido dos datos clave. El primero es que su nacionalidad sería brasileña, por lo que ya se solicitó información al vecino país sobre su existencia. El segundo es que alquilaba casas en El Cadillal, donde se realizaban encuentros en los que habría participado Érika. Es todo lo que, por ahora, se sabe sobre Carlos.
Los vínculos entre el sospechoso y Sosa todavía no están claros. Sí se confirmó que el brasileño mantenía una relación sentimental con la víctima y que él se la habría presentado a Sosa. Pero ambos hombres también estarían relacionados por la venta de estupefacientes. Algunas líneas investigativas indican que el sospechoso podría haber sido proveedor de drogas del único detenido en la causa.
Hasta el momento no se sabe si el Ministerio Público abrió una causa específica por los vínculos narcos. Sí se confirmó que, hasta el cierre de esta edición, la Justicia Federal no había recibido ningún pedido para iniciar una investigación por esta situación.
Rarezas
“Es todo muy raro. Si realmente es tan pesado como dicen, hay que ser muy valiente para asesinar a la mujer de tu proveedor de drogas”, razonó un pesquisa. En el mundo narco hay códigos que deben respetarse y quien los rompe puede llegar a pagarlo con su vida.
“A ella la mataron porque sabía muchas cosas. La asesinaron porque tenían miedo de que contara todo”, señalaron los familiares de Érika en el último contacto que mantuvieron con la prensa. Para los investigadores, esa hipótesis podría confirmar que Carlos estaba al tanto del trágico destino que tendría la joven.
En las últimas horas trascendió que familiares directos de Sosa habrían arribado a la provincia. Ellos, al igual que sus defensores Marcelo Cosiansi y Rubén Flores, se mantienen en silencio, ya que no respondieron los llamados de LA GACETA para dar a conocer su opinión sobre el avance de la investigación.
No trascendió cuál sería la estrategia defensiva que podrían adoptar. Allegados al acusado señalaron que estaría dispuesto a colaborar con la investigación para demostrar su inocencia. “Todo lo que aporte puede ser importante, pero esa actitud no quita el manto de sospecha de que estuvo involucrado en el crimen. Veremos qué es lo que dice”, señaló Carlos Garmendia, quien asumió la querella en nombre de la familia de Érika.
Más dudas
Mientras buscan a Carlos, un equipo de investigadores continúa analizando pruebas y entrevistando testigos para determinar si Sosa actuó solo en el homicidio. Los pesquisas creen que podría haber contado con colaboración, al menos para encubrir el crimen.
Eso se definirá cuando los peritos finalicen las pericias que se encuentran en curso. Entre ellas, figuran los análisis de más de media docena de camionetas, teléfonos celulares y dispositivos de almacenamiento de datos secuestrados durante la investigación.








