FIRME. Lucas Diarte fue uno de los puntos altos de la defensa del "Santo". DIEGO ARÁOZ/LA GACETA
San Martín cerró su segundo amistoso frente a Güemes con un empate sin goles en el partido disputado entre formaciones alternativas, un encuentro en el que el “Santo” fue, por momentos, el claro dominador de la pelota y el que más insinuó en ataque, aunque sin lograr romper el cero.
El “Santo” salió al campo con un “11” integrado por Nahuel Manganelli; Víctor Salazar, Tiago Peñalba, Guillermo Rodríguez y Lucas Diarte; Agustín Graneros, Leonardo Monroy y Nicolás Castro; Alan Cisnero, Lautaro Ovando y Nicolás Moreno. El esquema elegido fue un 4-3-3, con Moreno como referencia central y con Castro y Ovando abiertos por las bandas, buscando amplitud y circulación.
Desde el inicio, San Martín intentó asumir el protagonismo a partir del control del balón y de largas secuencias de pases. Sin embargo, esa tenencia no siempre se tradujo en profundidad. El equipo movió la pelota de un lado a otro, pero le costó encontrar espacios para lastimar en los últimos metros, una constante que se repitió a lo largo del primer tiempo.
Un punto de quiebre llegó temprano, cuando Nicolás “Chuny” Moreno debió ser reemplazado por Aníbal Paz tras recibir una dura infracción. La salida del delantero obligó a Andrés Yllana a reacomodar piezas y modificar algunas funciones ofensivas, algo que se sintió en la fluidez del ataque durante varios pasajes del encuentro.
GOLPE. Moreno fue reemplazado al inicio del primer tiempo tras sufrir una dura entrada. DIEGO ARÁOZ/LA GACETA
En la mitad de la cancha, Nicolás Castro se erigió como el principal conductor del juego, pidiendo siempre la pelota y tratando de acelerar cuando el contexto lo permitía. A su lado, Graneros y Cisnero cumplieron un rol más ligado a la contención, al quite y a la recuperación, aportando equilibrio en una zona clave.
Ya en el segundo tiempo, San Martín mostró su mejor versión. Ovando se transformó en la principal amenaza ofensiva y logró asociarse de manera constante con Cisnero, lo que le permitió al equipo generar varios remates peligrosos frente al arco de Güemes. A pesar de esas aproximaciones, la falta de precisión en la definición volvió a jugar en contra y el marcador no se movió.
Tras el encuentro, Yllana destacó la inclusión de Cisnero y Graneros como interiores. “Son chicos que ya tienen experiencia en Primera y nos dan lo que necesitamos en el medio: roce, intensidad y ganar los duelos divididos. En esta categoría eso es clave”, explicó el entrenador, quien remarcó además la importancia de moverse con la pelota y presionar cuando no se la tiene.
La única nota negativa de la jornada fue la lesión de Moreno. De todos modos, el técnico llevó tranquilidad al señalar que se trató de la semana con mayor carga física de toda la pretemporada, un contexto que también sirve para explicar el desgaste y algunas imprecisiones.








