Cada cuánto tiempo cambiar cepillo de dientes: la recomendación de los especialistas

Desde la frecuencia recomendada por especialistas hasta los cuidados tras una enfermedad: las claves para que tu cepillo de dientes sea un aliado y no un riesgo de contaminación cruzada.

Cada cuánto tiempo cambiar cepillo de dientes: la recomendación de los especialistas Foto: Clínica Dental Isabel Pérez
Hace 3 Hs

Los usamos a diario, están siempre cerca de otros cepillos dentales, a veces no los resguardamos del polvo del ambiente y todos los días interactúan con la humedad. Estas son las condiciones que hacen indispensable hacer cambios periódicos del cepillo de dientes. Este objeto de higiene personal es sumamente importante para cuidar la salud bucal, pero siempre surge una duda acerca de qué tan pronto hay que buscar uno nuevo.

“Con frecuencia”, se responde al preguntar cuándo hay que cambiar un cepillo. Pero la mayoría de las personas necesita una mayor precisión. Es que cepillarnos a diario puede evitar infecciones en las encías y caries en los dientes. Forma parte de un abordaje integral de la salud en general, porque proteger los dientes también ayuda a tener un mejor funcionamiento del sistema digestivo.

¿Cada cuánto cambiar el cepillo de dientes?

Los dentistas recomiendan cambiar a menudo los cepillos de dientes. En particular, la Asociación Dental Americana (ADA) sugiere reemplazarlos aproximadamente cada cuatro meses. Pero hay algunas salvedades para ello, porque no todos los organismos funcionan del mismo modo o atraviesan las mismas condiciones.

“Deben reemplazarse con mayor frecuencia si las cerdas se enredan o se deshilachan”, destaca. Es por eso que los cepillos de dientes de los niños deben reemplazarse antes que los de los adultos. Los más chicos suelen cepillarse con más fuerza porque están aprendiendo a manejar esta herramienta dental. Además, las cerdas de los cepillos infantiles suelen ser más suaves y débiles.

Otra advertencia que hacen los dentistas es que los cepillos albergan demasiadas bacterias y microorganismos. La humedad que portan genera las condiciones para que estos proliferen. Por eso, las personas que cursan una enfermedad deben reemplazarlo de inmediato para evitar que las infecciones se repitan. No cambiarlo puede tener grandes consecuencias para la salud bucal y general.

Por último, si el cepillo dental queda en un vaso compartido con otros cepillos, se incrementa el riesgo de contaminación cruzada. Esto implica que los patógenos pueden traspasarse con facilidad, aumentando el riesgo de contagio. Es especialmente preocupante en ambientes familiares donde las infecciones pueden propagarse con facilidad.

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